La bolsa de oficinas y bajos comerciales disponibles creció un 30% en cinco años

algunas oficinas y locales de la ciudad llevan varios años sin ningún inquilino pedro puig
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A pie de calle la situación resulta desoladora en muchos barrios de la ciudad. Los cierres del comercio, con cuentagotas, se sienten a diario pero son pocos los ciudadanos que levantan la vista para ver que la crisis también se extiende a aquellos pisos que funcionaban como oficinas de profesionales liberales. Sin embargo, muchos también se han visto obligados a retirar sus placas de los edificios. El Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria calcula que la bolsa de oficinas y bajos comerciales de las agencias de la ciudad aumentó un 30% desde que se inició la crisis a finales de 2007.

“Sí, hay más desmantelamiento comercial y de oficinas por la crisis”. Con esta frase resume Herminio Carballido, presidente del Colegio Oficial de Agentes Comerciales de A Coruña, la situación que vive actualmente el sector, que ha visto multiplicarse el número de inmuebles de este tipo en alquiler en sus archivos incluso por la clausura de oficinas de entidades bancarias. Desde la Asociación Empresarial de la Gestión Inmobiliaria (AEGI) corroboran que se nota “cada día más oferta” y que los dueños eligen “trabajar con profesionales” para potenciar sus inmuebles.

 

mejor algo que nada

La mayor parte son para arrendar, puesto que la venta apenas funciona, en contra de lo que ocurría en épocas de bonanza económica. “Tenemos un montón por la crisis, hay sobre un 30% más de oferta de nuevos alquileres o rebajas de rentas en las que el propietario pierde”, comenta Carballido. Son muchos los dueños que prefieren ganar menos dinero antes que quedarse sin un arrendatario y tener la propiedad vacía sin horizonte temporal concreto.

“Lo que más abunda son los bajos por el cierre de comercios y las oficinas”, reitera y sostiene que muchos profesionales que tenían sus propios despachos se han visto abocados a tirar la toalla porque “no hay posibilidad de crédito” para mantener el negocio. La misma teoría le vale para explicar que emprendedores que pretenden reducir la cifra de alquileres no lo consigan.

“Hay gente que desearía montar su negocio pero no hay fluidez económica para coger un local”, lamenta, puesto que el Colegio atiende muchas consultas. Así, augura que mientras no se mueva el capital habrá poca salida en los listados que gestionan las inmobiliarias de la ciudad. Recuerda que algunos países ayudaban a los empresarios eliminando los impuestos durante los primeros años, pero lo ve poco probable.

Una de las soluciones que propone es tomar como ejemplo a esos propietarios que prefieren reducir sus ingresos que no tenerlos. “O bajas mucho la renta o no eres capaz de alquilar”, advierte, y estima que actualmente A Coruña pide rebajas “como mínimo de un 30 o un 40%”.

Los que no asuman que la necesidad apremia corren el riesgo de sufrir un largo parón. Según Carballido, hay inmobiliarias que tienen en alquiler locales y oficinas desde “hace tres o cuatro años y no hay clientela para ellos porque no hay crédito para montar un negocio”.

La bolsa de oficinas y bajos comerciales disponibles creció un 30% en cinco años