Betanzos - Un refugio a dos minutos de O Campo

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turismo nuevos folletos promocionales

E Pelamios es un río y una ruta de senderismo a solo unos minutos del centro de Betanzos. El itinerario, inaugurado
hace menos de un año después de un complejo proceso de recuperación del entorno, cuenta, desde hace unos días,
con sus propios folletos promocionales. Es la última apuesta de la Concejalía de Turismo, y ya pueden encontrar en  el Liceo.

Reportaje de lucía tenreiro

El Mandeo es para Betanzos, como para Aranga, Coirós, Cesuras, Curtis, Irixoa, Oza o Paderne, una fuente inagotable de riqueza. Los residentes en los diez municipios de la cuenca, como los dirigentes políticos, siempre han defendido la recuperación de los cauces como elemento necesario para la dinamización del turismo y un desarrollo sostenible. Así, en la última campaña electoral, todos los aspirantes señalaron los ríos como claves del futuro de la ciudad.
El tráfico marítimo de la capital brigantina se antoja lejano, pero a día de hoy son decenas de familias las que todavía viven del medio fluvial y el uso del agua. Todo pasa por el Mandeo. Desde el Pelamios hasta Os Caneiros.
Os Pelamios es un “regato” que muere en el Mandeo. Pero también es una ruta, la primera a sólo dos minutos del casco urbano, a unos segundos de A Ponte Vella.
Turismo de Betanzos, a través del programa “Vívelo!”, acaba de editar un folleto exclusivo que promueve el itinerario, de 1,8 kilómetros y mínima dificultad, desde O Xuncaliño hasta Caraña de Arriba. En él, el gobierno local informa de la historia, las características y singularidades de la zona, así como los proceso seguido por el Ayuntamiento de Betanzos para completar el proyecto de recuperación del entorno, ejecutado en 2010 a través de un taller de empleo financiado por la Consellería de Traballo e Benestar.

Señalización > La ruta, señalizada con paneles y monolitos de piedra granítica, parte del margen opuesto al Malecón de A Ribeira y discurre, paralela al río, hasta Caraña de Arriba, en las inmediaciones del puente de la N-651.
En el camino, a lo largo de casi dos mil metros, restos de una veintena molinos y de pasarelas de pizarra para acceder a los viñedos.  
Los cambios sociales y estructurales acaecidos el último medio siglo habían convertido este lugar en un rincón casi secreto que “enganchaba” a quienes lo conocían, y el gobierno municipal decidió aprovechar el tirón. “Estas aguas han sido usadas tradicionalmente para la elaboración de harina en los numerosos molinos que nos podemos encontrar en su curso”, explica el folleto que acaba de editar el consistorio betanceiro.
Ahora, la intención de la alcaldesa en funciones, María Faraldo, quien confirmó la reciente compra de uno de los molinos, estudia la posibilidad de retomar el proyecto de recuperación de este entorno fluvial con actuaciones en el último tramo, en la desembocadura, a la altura de O Xuncaliño, y convertir el inmueble en centro de interpretación.

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