Los barrenderos recogieron más de 9,6 toneladas de excrementos en 2016

Perros sueltos en el área canina del parque de Santa Margarita, uno de los pocos lugares de la ciudad donde los animales pueden hacer ejercicio en libertad | aec
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Uno de los tópicos que más controversia suscitan entre la ciudadanía coruñesa son las deyecciones caninas. La concejala de Medio Ambiente, María García, reconoció una vez en una comparecencia pública que es un tema que “levanta pasións”: los vecinos suelen quejarse de ello al Gobierno local cada vez que celebran una reunión de barrio. Y no es para menos: según las estadísticas municipales, el año pasado se recogieron 9,6 toneladas de excrementos en la calle. La gran mayoría, caninos.
Es una cifra que aumenta cada año: en 2015 solo eran 9.020 kilos, mientras que en 2014 eran 8.970 kilogramos. Así que la evolución es negativa, a pesar de los esfuerzos del Ayuntamiento por tratar de solucionar un problema de convivencia. En mayo del año pasado, García opinaba que “a demanda das dexeccións de cans está xeneralizada en todas as zonas da cidade e creo que están demandando que actuemos e que pidamos aos donos dos cans un pouco mais de responsabilidade”.
Pocas sanciones
Todo depende, claro, de cómo se fomente esa responsabilidad. Por ejemplo: el Gobierno de la Marea Atlántica prefiere apostar por la concienciación. Cuando surgieron las primeras protestas, hace ya más de un año, García reconoció que la mayor parte de los vecinos le pedía mano dura para los dueños de los animales que no se molestaban en recoger los excrementos y arrojarlos a un contenedor pero alegaba que “non se pode poñer un policía en cada esquina e multar a dereita e esquerda”. De hecho, durante el año pasado, los agentes municipales redactaron solo catorce multas por este motivo.
No es mucho, pero hay que reconocer que es más que el año anterior, cuando la cifra fue de ocho. O la de 2013, muy similar a la anterior. Desde la asociación Can Coruña, su presidenta, Elena Castro, considera que los datos no están ofreciendo una versión ajustada de la realidad. “Yo observo que la gente es cada vez más seguidora de los buenos hábitos”. Su entidad promueve estas buenas prácticas con actividades como los “correcan” que, aseguran, tiene cada vez más seguidores. “La gente que nos sigue a nosotros se comporta correctamente y cívicamente. Cada vez está más concienciada”, opina. Aunque insiste en que lo más importante es hacer énfasis en las campañas de este tipo, reconoce que, ante todo, los dueños de los perros deben demostrar responsabilidad: “La calle no puede estar sucia de cacas de perro”.
Y si para conseguir ese objetivo hay que sancionar, Castro está de acuerdo en que se impongan multas. “Si los dueños de los perros son incívicos, y si se les avisa y siguen haciéndolo, no queda más remedio”.
Más de 20.000 canes
Por otro lado, Castro opina que, detrás de estas estadísticas crecientes de deyecciones caninas sin recoger, se oculta un incremento en la población canina. “Yo cada vez veo más en la calle”, apunta. El número de canes registrados por la Consellería de Medio Ambiente 20.774.
Eso significa 85 perros por cada mil vecinos mientras que la proporción en Pontevedra es de 146 y en Lugo, 145 por cada mil habitantes. En el lado positivo, eso significa que toca un kilo de deposiciones caninas a repartir entre 25 vecinos.

Los barrenderos recogieron más de 9,6 toneladas de excrementos en 2016