Los guías turísticos denuncian el intrusismo con los cruceristas

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La Asociación de Guías de Galicia celebrará hoy a las 12.00 horas el Día Internacional do Guía de Turismo abriendo su paraguas amarillo en María Pita. Esta es la señal que advierte que, en cuestión de minutos, empiezan su recorrido por las piedras más viejas de la ciudad: “Non nos sae a conta, pero facémolas para dar visibilidade ao noso traballo”. Este movimiento lo repiten en Semana Santa y los sábados y domingos de verano, aquí y en las demás ciudades gallegas. 
Una de sus miembros, Iria Varela, confiesa que en la actualidad viven de las agencias de viaje y las consignatarias que los subcontratan para ponerles A Coruña en bandeja a los que se bajan del barco. Los cruceristas les permiten vivir de lo que aman, pero aún así el intrusismo asoma sus zarpas en el muelle de Trasatlánticos. Y es que en el mismo lugar donde se apean los pasajeros, diversas empresas esperan con el autobús para llevarlos a los sitios más emblemáticos. Iria cuenta que hasta aquí es todo correcto. 
Sin embargo, saben que la mayoría les explica en el trayecto la historia de la ciudad y sus bienes culturales, algo que no permite la ley a no ser que tengan licencia para hacerlo. Esto y las visitas guiadas que organiza gratuitamente el Ayuntamiento son duros competidores: “Parécenos moi ben que as haxa para os coruñeses pero nós notamos un importante baixón”. 
Es por esto que convocan sus pequeñas mareas de curiosos los días en que desde María Pita no se programa ninguna ruta teatralizada por la Ciudad Vieja. En este sentido, asegura que atrapan clientes que ya degustaron la explicación de un compañero suyo en otra ciudad o los que prefieren  una visita sin interpretación. 
La primera vez que abrieron un paraguas fue en Santiago, donde lo hacen a diario. La capital es, sin duda, la que tiene más demanda de su servicio, a pesar de que tienen que luchar contra los freetours, que ofrecen dar una vuelta a cambio de la voluntad: “Se esas persoas están contratadas e pagan os seus impostos pois perfecto”. En las demás urbes, la situación flojea y aunque desde el colectivo, solicitaron a Turismo un mayor control sobre el intrusismo, Varela sostiene que es muy difícil detectar actividades ilegales cuando se producen a bordo de un autobús. Sobre la pista, la guía señala que también se dan casos de gente que no es profesional y suelta sus parrafadas a grupos porque los más de 100 que tienen permiso se conocen entre ellos: “Moitas veces escoito deles datos erróneos”, afirma. Los coruñeses y no coruñeses tienen hoy la oportunidad de conocer las entrañas de la ciudad con el aval del que ventila una tela amarilla. n

Los guías turísticos denuncian el intrusismo con los cruceristas