Vuelo de puñales

Sobre el vuelo de cuchillos en que se han convertido las negociaciones de “yolandistas” y “pablistas” para recomponer la oferta electoral a la izquierda del PSOE planean las proyecciones demoscópicas de cara al 23 de julio. Están hechas y son solventes. Si la izquierda comparece con dos opciones (PSOE-Sumar) obtiene más diputados (en torno a una docena) que si comparece con tres (PSOE-Sumar-Podemos).
Hay otra proyección aún más relevante plasmada en todos los sondeos. Me refiero al adelgazamiento de la fuerza electoral del bloque situado a la izquierda de la barricada política. Ya lo anticiparon los resultados de las elecciones territoriales del 28 de mayo:
 

Por un lado, el PSOE de Sánchez ha perdido casi medio millón de votos respecto a las elecciones generales de noviembre de 2019. Atentos a la batalla venidera, marcada por la necesidad de colocar en las listas de julio a los caídos del 28-M y a los catorce ministros socialistas abocados a una mudanza en pleno verano.
 

Vamos con el espacio más a la izquierda, cubierto hasta ahora por UP y, a partir de ahora, por el Movimiento Sumar. En la Legislatura cancelada tenía en torno a cuarenta escaños del Congreso (35 de UP, más los de MP y Compromís), pero las encuestas no otorgan más de veinte escaños al nuevo formato (con Podemos o sin Podemos). Ese pequeño detalle (reducción del capital parlamentario a la izquierda del PSOE) ha convertido las conversaciones por la unidad en una lamentable guerra fratricida. Como hay menos harina, hay más mohína. Así que el intercambio de pedradas entre los costaleros de Yolanda Díaz (Sumar) y lo que queda de Podemos solo responde a la lucha por la supervivencia en los confortables territorios de la política. Lo que toda la vida se ha llamado pisar moqueta con el coche oficial a la puerta. Pero da la casualidad que, como el barco de Teseo, el artefacto político y organizativo de Podemos ha perdido prácticamente todos los componentes originales. Y ya es otra cosa. La que representan Montero, Echenique y Belarra, a los que condiciona Iglesias Turrión desde sus burladeros mediáticos. Ahí tienen ustedes cuatro nombres ineludiblemente asociados al hundimiento del ecosistema electoral a la izquierda del PSOE. Por tanto, no parecen loss más indicados para ocupar puestos de privilegio en las listas electorales.
 

Un exvicepresidente del Gobierno humillado en las urnas por Ayuso, las dos ministras peor valoradas del Gobierno y el portavoz de un grupo parlamentario llamado a desaparecer reclaman protagonismo y se resisten a asumir su condición de juguetes rotos. O sea, que se resisten a ser excluidos de la “casta” que tanto criticaron ellos hace una década, en aquellos ilusionantes momentos del “no nos representan”. 

Vuelo de puñales

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