jueves 3/12/20

El presunto asesino de San Juan se disponía a usar su arma contra los policías

El presunto asesino del joven Daniel Beltrán, José Luis L.P., se disponía a utilizar el arma del crimen (un revólver de gran calibre) contra los dos agentes que le detuvieron

Un agente custodia al detenido por el crimen de Arealonga | aec
Un agente custodia al detenido por el crimen de Arealonga | aec

El presunto asesino del joven Daniel Beltrán, José Luis L.P., se disponía a utilizar el arma del crimen (un revólver de gran calibre) contra los dos agentes que le detuvieron, y solo la intervención de éstos, que se abalanzaron contra él al observar que metía la mano en la bandolera donde llevaba el arma, impidió que la tragedia de la noche de San Juan en Chapela fuera aún mayor.


Así lo relataron ayer los dos policías que redujeron y detuvieron esa madrugada a José Luis L.P.. “Nos habían dado su descripción, cuando lo localizamos le apuntamos con nuestras armas y le pedimos que nos enseñara las manos, pero no nos hacía caso. Cuando vimos que metía una mano en la bandolera que llevaba (donde tenía el revólver), no lo pensamos, nos abalanzamos y conseguimos reducirlo”, explicó el agente Jorge Sánchez, quien reconoció que llegó a temer por su vida.

Resolver la situación
“En ese momento solo piensas en resolver la situación. Él tenía la intención de sacar el arma, fue un forcejeo complicado”, apostilló José María, el inspector que acompañó a Sánchez.


Cuando estos dos policías detuvieron a José Luis todavía no conocían su historial delictivo. El presunto asesino, tras ser esposado, amenazó a los agentes y les insultó llamándolos “falangistas y carceleros” y llegó a reconocer que había matado a un joven.


Así, este individuo pidió un cigarrillo a uno de los policías, que se lo negó, a lo que respondió: “Maté a uno, pero al otro no, me corresponde al menos un cuarto de cigarro”, en alusión a un acompañante de la víctima, que esquivó otro disparo.


El propio comisario jefe de Vigo, Manuel Teijeiro, confirmó que el arma usada en el crimen, un revólver Magnum 357 “estaba en perfectas condiciones, con su numeración” y lista para ser disparada.

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