sábado 06.06.2020

Los peligros potenciales de los robots domésticos

Investigadores de la empresa ciberseguridad Kaspersky y de la Universidad de Gante comprobaron que los robots pueden extraer información sensible de aquellas personas que “confían” en ellos
El estudio profundiza en el impacto social de los robots y su interacción con los seres humanos | ep
El estudio profundiza en el impacto social de los robots y su interacción con los seres humanos | ep

an a ser el futuro; van a ser tendencia en las próximas décadas; pueden tener aspecto humanoide y hasta resultar entrañables, pero los robots “sociales” tienen una cara oculta y pueden entrañar numerosos riesgos para la privacidad y para la seguridad.

¿Permitirías acceder a un desconocido a tu edificio? ¿y si ese desconocido fuera un robot?. ¿Dejarías a un desconocido hacerte una foto? ¿y si te lo pide un robot?.

La empresa de ciberseguridad Kaspersky y expertos de la Universidad de Gante (Bélgica) realizaron un estudio y comprobaron que los robots pueden extraer de forma efectiva información sensible de las personas que se “fían” de ellos. Comprobaron, además, que la presencia de un robot puede tener un gran impacto en la voluntad de muchas personas, que se inclinan, por ejemplo,  en cosas tan cotidianas como permitirles acceder a un edificio.

De momento, la mayoría de los sistemas robóticos  están en fase de investigación académica pero este estudio ha profundizado en el impacto social y los peligros potenciales de los robots en su interacción con las personas.

El trabajo realizado en la Universidad de Gante se centró en el impacto producido por un robot diseñado y programado para interactuar con personas utilizando “canales” humanos como el lenguaje o la comunicación no verbal; se hicieron pruebas con cincuenta personas y los expertos comprobaron cómo los robots eran capaces de introducirse en zonas restringidas o extraer información sensible de esas personas.

Uno de esos robots “sociales” se situó cerca de una entrada de seguridad a un edificio de uso mixto (viviendas y oficinas) al que solo se puede entrar a través de puertas con lectores de acceso y, aunque la mayoría de las personas denegaron la entrada a la máquina, el 40% sí satisficieron su petición y le permitieron el paso.

Cuando el robot se situó como repartidor de pizza y sosteniendo una caja de una conocida marca de comida a domicilio, la mayoría de las personas sí permitió su acceso y no cuestionó su presencia o las razones por las que necesitaba entrar al edificio.

La segunda parte del estudio se centró en tratar de obtener información personal mediante un robot que entablaba una conversación amistosa, pero los investigadores comprobaron que este era capaz de obtener información personal a un ritmo de un dato por minuto.

El estudio corrobora así que la “confianza” en los robots, y sobre todo en los robots “sociales” capaces de interactuar con los humanos, es real y que, por tanto, estos podrían utilizarse para persuadir a la gente para que haga algo o para que revele información sensible.

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