Miércoles 19.06.2019

Musicoterapia: los cuidados paliativos se disfrutan

La música se muestra capaz de cambiar la atmósfera de un hospital y convertirlo en una sala de juegos en unidades de paliativos como la de Aragón, que tratan personas con dolencias degenerativas o terminales

Una musicoterapeuta durante la sesión de una bebé con una enfermedad rara | j. cebollada (efe)
Una musicoterapeuta durante la sesión de una bebé con una enfermedad rara | j. cebollada (efe)

a música es capaz de cambiar la atmósfera de un hospital y convertirlo en una sala de juegos donde volver a disfrutar. Lo sabe bien Carla Navarro, quien con su musicoterapia acompaña hasta el final a niños con enfermedades degenerativas, pero llenos de vida. Desde que abrió la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos de Aragón en octubre de 2017, esta musicoterapeuta, que anteriormente había trabajado en la misma unidad del Hospital Niño Jesús en Madrid, ha tratado a 25 niños en la comunidad.


Pequeños pacientes con enfermedades degenerativas o terminales, a quienes con su terapia les ha brindado una nueva vía de comunicación que estimula las capacidades que todavía mantienen. Porque se trata de eso, de “acompañarlos”, ya que son niños que están “llenos de vida, aunque tengan “una vida limitada”, indica a Efe.


Ella lleva su terapia a las habitaciones de los hospitales donde están ingresados y a sus hogares, en la mayoría de los casos, en una ruta que llega a las tres provincias y que prevé ampliar este año, gracias al acuerdo de colaboración de la fundación Porque Viven y el Servicio Aragonés de Salud (SALUD).

Paz, de dos años, es una de las niñas que se beneficia de esta terapia en Zaragoza y que pertenece a la Unidad de Cuidados Paliativos Pediátricos de Aragón. Tiene una atrofia medular espinar tipo 1 que le obliga a llevar respiración mecánica las 24 horas del día. Su madre, también Paz, afirma que la musicoterapia es para su hija, que no tiene fuerza para moverse y jugar como otros niños, una forma de divertirse “fantástica”. “Porque cognitivamente, mi hija está sana, es decir le gusta estar con otros niños, cantar, jugar, pero no puede hacerlo como lo hacen los demás, por eso, este es un estímulo perfecto”, explica.

A partir de la respiración del niño, y de los sonidos que este pueda emitir, Navarro crea al momento música y canciones, e integra en ellas todos los elementos del entorno.

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