miércoles 30/9/20

Rutinas de fin de semana y controles sin incidentes en el confinado Segriá

El alcalde de Lleida lamenta la prisa con la que se ordenaron las restricciones y que Torra no le haya llamado
Un mosso participa en un control de carretera en Segriá | aec
Un mosso participa en un control de carretera en Segriá | aec

El confinamiento del Segriá decretado el sábado por el Govern ha alterado apenas las rutinas de los leridanos en su primer domingo sin poder franquear las fronteras de su comarca, custodiadas por un amplio despliegue policial con 25 puntos de control donde las incidencias han sido mínimas. 

Con algunos establecimientos de restauración abiertos y permiso para reuniones de más de diez personas, la mayoría de vecinos del Segriá optaron por pasar un fin de semana tranquilo sin palpar las nuevas restricciones impuestas por el Govern, más allá de la mayor presencia policial para garantizar el uso de mascarillas y la distancia social entre los transeúntes. 

No obstante, la nueva situación hizo mella en los establecimientos comerciales, puesto en que en el primer domingo de rebajas en el que podían abrir, la mayoría ha optado por no levantar la persiana y en el Eje comercial de la capital leridana la actividad fue mínima. 

El despliegue policial fue  más visible en los límites de la comarca, donde desde el sábado cerca de 200 mossos d’esquadra blindan las carreteras de acceso al Segriá para que nadie se salte el confinamiento, lo que está sancionado con multas de entre 100 y 600 euros. 

A lo largo del fin de semana imperó la tranquilidad en los controles de los Mossos, que regularon la circulación de vehículos en los accesos, sin incidencias destacables aunque con la formación de algunas colas de vehículos, una situación que mañana se pondrá a prueba con el primer día laborable de confinamiento y el previsible aumento des desplazamientos por motivos de trabajo o de fuerza mayor. 

De vuelta a casa
El confinamiento llevó de vuelta a casa a buena parte de los leridanos que estaban de turismo o en segundas residencias, principalmente en el Pirineo y la Costa Dorada, aunque son muchos los que han preferido apurar el fin de semana en sus lugares de recreo. 

El anuncio de que se permitirá el regreso de los vecinos empadronados, sin restricciones, relajó a los ilerdenses que pasaban el fin de semana fuera de la comarca y que el sábado fueron sorprendidos con la noticia del cierre perimetral del Segriá por el aumento de los contagios. 

Los que sí vuelven a revivir la estricta cuarentena son las personas mayores de las residencias y sus familiares, con las visitas vetadas para frenar el avance del virus en los geriátricos, mientras los colectivos de riesgo extreman las medidas de seguridad. 

Mientras, el alcalde de Lleida, Miquel Pueyo (ERC), se lamentó de que no se le comunicara previamente la decisión de la Generalitat de confinar a la ciudad y su comarca, de que el presidente Quim Torra no le haya llamado aún y de la premura con que se acordó el cierre perimetral de ese territorio.

Pueyo explicó que conoció el confinamiento de Lleida y su comarca media hora antes de que lo comunicará públicamente el presidente Quim Torra, por una llamada que le hizo el vicepresidente del Govern y dirigente de su partido, Pere Aragonés.

El alcalde lamentó que, el día antes, la consellera de Salut, Alba Vergés, también de su partido, se reuniera con él en Lleida para tratar sobre el rebrote del virus y no le comentase nada del confinamiento del día siguiente.

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