Historia y sensaciones están del lado del Liceo

Los pupilos de Juan Copa han dejado una imagen difícil de mejorar en los dos primeros capítulos de la final liguera | quintana

Con el libro de Historia en la mano, la afición coruñesa puede dormir tranquila. Y con las sensaciones también.

El primero dice que nunca se ha levantado un 0-2 en una serie de playoffs, sistema que ha decidido hasta ahora el campeón liguero en 16 ocasiones, la anterior en la temporada 2008/2009, aunque en las tres primeras no fue necesario ganar 3 partidos para conquistar el título. Las segundas, que el Deportivo Liceo es, a día de hoy, bastante superior a un Reus Deportivo que parece al límite de sus reservas físicas.

Pero un tercer elemento, el manual de precauciones, insta a no lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo. Al “ojo con la fiesta, que te la quitan de los fuciños” acuñado hace más de un cuarto de siglo por Arsenio Iglesias y que, desgraciadamente, ha vuelto a la actualidad.

No obstante, lo que manda es el presente. Y tras los primeros 100 minutos solo queda una duda: ¿será capaz el verdugo del Barça en semifinales de resucitar ante su afición? Duda alimentada por el peculiar trayecto del plantel de Jordi García en la series previas a la final: dos victorias en casa (en cuatro partidos) y tres a domicilio (en los mismos encuentros). En Riazor ha visto frenada, y de manera clara, esa buena inercia foránea.

Al término del primer capítulo de la serie final, Raúl Marín, autor –vía falta directa– del único gol visitante, declaraba que al día siguiente de la vencer al Barça, por 3-4, en el quinto partido de semifinales, disputado en el Palau Blaugrana, a cada paso que daba los gemelos le aparecían a la altura de la rodilla. Ese encuentro se jugó cinco días antes del que acabó 5-1 en Riazor.

Un envite inaugural de la batalla por el título donde el Liceo firmó unos 35-40 primeros minutos perfectos a ambos lados de la pista, en los que desarboló por completo a los rojinegros, que se llevaron 3 tantos antes del descanso y 2 más en los 8 primeros minutos de la reanudación.

A pesar de que el segundo episodio no permitió ni 48 horas de descanso, el Reus plantó cara hasta el descanso (2-2) y más allá. Una genialidad de Maxi Oruste desatascó a los de Juan Copa cuando tenían problemas para atacar la defensa en zona planteada por Jordi García, y uno de los goles más raros jamás vistos, anotado aparentemente entre Joan Salvat y el meta Candid Ballart, aunque los árbitros se lo concedieron a Roby Di Benedetto, sentenció el segundo punto de la serie por el título.



Recarga de batería


Con cinco días por delante hasta el tercero el Reus tiene la oportunidad de recargar las baterías, e incluso de recuperar, en la medida de los posible, a su máximo goleador, Raúl Marín (29 tantos en solo 19 partidos de la fase regular), que apenas ha jugado en estos playoffs, a los que llegó tras dos meses KO por una lesión, una baja-casi baja que ha mermado la rotación de Jordi García cuando más necesario es tener disponible a todo el personal. 

Historia y sensaciones están del lado del Liceo

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