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Un Deportivo demasiado verde

Soriano evita la primera derrota del Dépor ante el Pontevedra / Quintana

Se hace raro que el Deportivo juegue de verde en Riazor (para promocionar la segunda equipación), sigue haciéndose extraño verlo fuera del fútbol profesional, resulta sorprendente que más de 18.000 personas se den cita en un partido de Primera Federación y tener más de 22.000 abonados, y es aún más incomprensible su entrega ante lo (poco) que se le ofrece en el campo. Ochenta minutos tirados a la basura. Riazor ya había reclamado algo más. Un Depor desnortado encontró de nuevo a Soriano como faro y ofreció un final apto, que no dio para ganar, pero que, al menos, sirvió para sumar, para agradecer a la hinchada. No se le pide arrollar, no. Pero hay unos mínimos que ofrecer y, a veces, ni a eso se llega.


Borja Jiménez mantuvo la retaguardia, que pide refresco, y retocó el ataque con la entrada de Rubén Díez, que se situó escorado a la derecha, e Ibai Gómez, que se colocó en el flanco zurdo.


Después de una semana trabajando las transiciones, la primera la cortó Lapeña con una amarilla como premio a los 40 segundos. Puso alto el listón el árbitro, López Parra. Pero solo para el Deportivo durante muchos minutos.


La segunda tarjeta para el Deportivo la vio Antoñito a los 12 minutos. En cambio, se la perdonó a Charles por una falta a Villares. El técnico, desesperado en la grada, también fue amonestado por un árbitro que quería tener protagonismo en Riazor, una plaza en la que, por lo visto, no solo quieren lucirse los jugadores...


El Deportivo encontró más espacios por la derecha hasta el ecuador del primer periodo. Por ahí lució Quiles con un taconazo para Antoñito en una triangulación con Rubén Díez. La jugada acabó con un disparo del lateral a la banda contraria, pero Riazor la disfrutó.


Mal situado, el árbitro sacó la primera amarilla al Pontevedra gracias a sus asistentes, porque no sabía quién había derribado a Villares en la medular, Álex González.


La polémica continuó con un gol anulado a Quiles por un fuera de juego milimétrico del onubense cuando recibió la asistencia de Soriano a los 25 minutos. Haría falta el VAR para confirmarlo, pero Primera Federación no cuenta con esa opción.


Mackay voló para despejar de puños un centro de Rubio tras un pase en profundidad de Román casi a la media hora. Los herculinos respondieron con un ataque en el que participaron Soriano, Antoñito y Quiles, taponado por un rival. Al menos, sacaron un córner.


Una falta en la frontal del área sobre Soriano, a nueve minutos para el descanso, ofreció a Ibai la primera opción para mostrarle a Riazor su disparo. La barrera se cruzó en su camino.


El primer tiempo se alargó después de que el partido se detuviera a los 42 minutos por un choque de Álvaro Cortés con Jaime Sánchez, que pudo ver la segunda amarilla en el descuento del primer acto por una falta a Brais Abelenda.


El árbitro cambió en el descanso. O, al menos su criterio. A Román, uno de los mejores en el bando granate, le perdonó la tarjeta por un agarrón a Quiles en tres cuartos de ataque.


El Pontevedra se presentó un par de veces en el área del Deportivo y puso de los nervios a Riazor por la falta de contundencia que encontró en la cobertura blanquiazul.


Rubén Díez y Quiles se asociaron en la frontal y juntos exploraron vías para superar al Pontevedra, pero no encontraron la idónea. Sí lo hicieron los visitantes en un saque de esquina a los 57 minutos. Despejó Antoñito, el balón se lo ganó Román a Rubén en la frontal, Mackay despegó y Brais Abelenda se anticipó para batirle.


El Deportivo tenía que mover ficha ante un Pontevedra que estaba cómodo. Borja sentó a Raúl Carnero y a Ibai, los dos de la banda izquierda, para situar a Víctor Narro en ese perfil, como lateral ofensivo, con Rubén por delante, y Santamaría en punta y Quiles en la diestra. El  ambiente estaba crispado en Riazor, que arrojó un objeto al campo. El equipo, perdiendo y perdido.

 

 

Triple cambio


Lo nunca visto en Borja. Agotó permutas a falta de más de quince minutos. Entraron Trilli, Olabe y Kuki, que amenazó en el área tras un túnel de Narro a Bastos.


El Pontevedra tuvo la sentencia. Pudo anotar el segundo en una internada de Oier, en claro fuera de juego, en la que Bergantiños fue salvavidas. El capitán se creció atrás.


Delante, las ideas no fluían, Riazor pedía testiculina, pero lo que faltaba era juego. Y apareció. Vaya si apareció. Villares filtró para Quiles, este tocó atrás en el área y Soriano controló y convirtió para empatar.


Había tiempo y el equipo lo buscó. El Pontevedra contuvo como pudo, como un futbolín, y el Depor no pudo ganar. 

 

 

Deportivo 1 - 1 Pontevedra

 Deportivo: Mackay; Antoñito (Trilli, m.74), Lapeña (Olabe, m.74), Jaime Sánchez, Raúl Canero (Gorka Santamaría, m.61); Villares, Bergantiños; Rubén Díez (Kuki, m.74), Soriano, Ibai Gómez (Narro, m.61); y Quiles. 

 Pontevedra: Álvaro Cortés; Ángel Bastos, Churre, David Soto, Samu Arujo; Miguel Román, Yelko Pino (Borja Domínguez, m.71); Rubio (Calvillo, m.74), Abelenda (Guèye, m.79), Álex González (Mario Ortiz, m.79); y Charles (Rufo, m.63).

Goles: 0-1, M.57: Brais Abelenda. 1-1, M.87: Soriano.

Árbitro: López Parra, del Comité Cántabro. Amonestó a Lapeña (m.1), Antoñito (m.12), Borja Jiménez (m.14) y Narro (m.72), del Deportivo; y a Álex González (m.22), Bastos (m.36), Churre (m.41), Yelko Pino (m.62), Rufo (m.68), Guèye (m.82) y Cortés (m.95), del Pontevedra. 

Incidencias: Partido de la cuarta jornada de Primera Federación disputado en Riazor ante 18.196 aficionados. 


 

 

Un Deportivo demasiado verde

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