Raphael: “Cantar, para la voz, es lo lógico, hay que hablar poco y cantar mucho”

Raphael, durante su actuación en el Coliseum del pasado 2019 | patricia g. fraga

Sesenta años sobre los escenarios es una hazaña al alcance de muy pocos. Uno de esos pocos es Raphael, que se encuentra de gira con un espectáculo y un disco para conmemorar esta efeméride, “6.0”. El próximo sábado (21.30 horas), presentará ambos con un concierto en el Coliseum.


¿Qué espera de su nueva visita a A Coruña?

Espero un público que se lo pase muy bien, muy cálido, que me hagan recordar de grandes noches que he tenido siempre en A Coruña, desde que yo era muy jovencillo. Creo que no he faltado ni un año a A Coruña. Hay canciones nuevas que estoy deseando que escuchen.


Viene con un espectáculo y disco nuevos, “6.0”, ¿Cómo surgió?

Surgió la idea porque quería cantar canciones que no hubieran estado escritas para mí, interpretadas a mi manera, y que fueran todas duetos con compañeros míos, compañeros algunos recientes y otros de antes. Es un proceso del que estoy muy orgulloso, pero ya estamos grabando el próximo.


Está celebrando sus 60 años sobre los escenarios...

60 años, que se dice pronto, pero el trabajo ha sido arduo (ríe).


Más allá de la fórmula del éxito, ¿cual es la clave para mantenerse en el candelero seis décadas después?

Tenerle mucha afición, cuidarse muchísimo, no creerse nunca que estás en posesión de la verdad, escuchar a la gente, escuchar a los que entienden, a los profesionales, a los críticos. Después haz tú lo que quieras, pero escucha a la gente, porque algo te tienen que contar y es bueno siempre. Es una muy buena política. Y no cantar siempre lo mismo o, por lo menos, que no lo parezca. Que la gente salga del teatro, o del local, diciendo “como está este señor de voz”, eso es lo más importante para mí.


Precisamente, ¿cómo cuida uno su voz para que perdure?

Hace falta mucho cuidado. No fumar, no beber, no relentes... quiero decir, no salir por las noches en relente, que es esa humedad que se te mete por todos lados y que es fatal, fatal. Y no hablar demasiado, sobre todo los días que cantas, porque la voz se cansa mucho de hablar, no de cantar, fíjate. Cantar, para la voz, es lo lógico, está puesta ahí para que tú te luzcas, pero hablar es un tour de force malo, hay que hablar poco y cantar mucho (ríe).


Después de tantos años, cuando uno va a salir al escenario, ¿sigue sintiendo ese temor escénico?

Sientes el mismo terror (ríe). Lo que pasa es que, al cabo del tiempo, de los años, te vas viniendo abajo y ya pisas el escenario más tranquilo, más relajado. Por lo que quieras, porque sabes que el público te va a recibir bien. Hasta puedes gastarles una broma.


Echando la vista atrás, ¿hay algún momento, o momentos, de los que sienta más orgullo?

Hay muchos momentos, muchos. Hay momentos que se me saltan las lágrimas por ver la reacción del público al cantarles, un público que a lo mejor no entiende mi idioma, porque es inglés, francés o incluso ruso, porque he llegado a cantar en casi todo el mundo. Emociona muchísimo verte comprendido.


¿Hay alguno de esos países que le haya sorprendido más que hayan ido a verle?

Me sorprenden los que no hablan mi idioma. Me acuerdo la primera vez que fui a Japón que vi por televisión que me estaba imitando, pero tan bien, lo único que nos diferenciaba eran los ojos, lo demás, de verdad, que sonaba igual. Fue el día que más recuerdo de decir, “¡caray! que trabajo tiene esto”, un trabajo, nunca mejor dicho, de chinos (ríe).


¿Ha ido cambiando su relación con el público?

Cada vez lo vivo con más emoción, porque cada vez me tienen más calado, cada vez me comprenden más. Me siento más comprendido y muy a gusto.

Raphael: “Cantar, para la voz, es lo lógico, hay que hablar poco y cantar mucho”

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