sábado 24.08.2019

El Supremo confirma la prisión permanente revisable para el parricida de Oza

Es la primera vez que avala una condena de este tipo, que solo se ha impuesto en cuatro ocasiones

El condenado, durante su comparecencia para el recurso | QUINTANA
El condenado, durante su comparecencia para el recurso | QUINTANA

El Tribunal Supremo confirmó por primera vez una condena de prisión permanente revisable, la que impuso el Tribunal Superior de Xustiza (TSXG) a Marcos Javier Mirás por asesinar a su hijo de once años en Oza con la intención de causar “el mayor sufrimiento psíquico a su exmujer”. Esta fue la cuarta condena por prisión permanente que se dictó en España y ahora es la primera que ha confirmado el alto tribunal al desestimar el recurso del condenado, que además deberá indemnizar en 180.000 euros a su expareja y no podrá aproximarse a ella a menos de 1.500 metros ni comunicarse hasta cinco años después de cumplida la pena.


Ya se pronunció sobre este castigo el Supremo hace varios meses, si bien entonces lo hizo para revocar una condena al detectar un error técnico en la forma en la que fue aplicada. Actualmente la prisión permanente revisable sigue en manos del Constitucional.
En este caso, los hechos se remontan al 7 de mayo de 2017. Dos días antes el padre recogió a su hijo en un punto de encuentro familiar donde lo había dejado su exmujer para pasar el fin de semana con él. Le asesinó el domingo, Día de la Madre, con la intención de causar el mayor sufrimiento posible a su expareja.

En medio de un bosque
Según los hechos probados, el condenado se dirigió con el niño a un lugar boscoso y apartado de Oza-Cesuras y, en una pista forestal alejada de las casas le asestó con una pala varios golpes en la cabeza hasta matarle. Trató de ocultar el cadáver, arrastrándolo hacia un lugar aún más apartado donde empezó a excavar un hoyo, pero desistió y lo dejó a la intemperie para dirigirse a un hotel, donde fue detenido al día siguiente.
El jurado de la Audiencia Provincial le había condenado a prisión permanente por asesinato cualificado con alevosía y agravado porque la víctima era menor de 16 años, con las agravantes de parentesco y de género, en concurso medial con un delito de lesiones psíquicas a su exmujer. Una condena que confirmaron dos tribunales, el Superior y ahora el Supremo.

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