miércoles 12/8/20

José María Calaza, el coruñés que creó el Cuerpo de Bomberos de Buenos Aires

Una avenida rinde tributo en A Coruña a José María Calaza. Nacido en la calle de la Torre, emigró a Argentina a finales del siglo XIX y en su capital fundó, solo unos años más tarde, el Cuerpo de Bomberos de Buenos Aires. Entonces era el único del mundo que cumplía tareas de defensa e incendios, con doscientos hombres
José María Calaza, jefe de Bomberos de Buenos Aires | BOMBEROS DE A CORUÑA
José María Calaza, jefe de Bomberos de Buenos Aires | BOMBEROS DE A CORUÑA

En sesión de 16 de abril de 1953, el Ayuntamiento de A Coruña acordó, a instancias de la comisión de homenajes, conmemorar el nacimiento en la ciudad de José María Calaza, impulsor del Cuerpo de Bomberos de Buenos Aires.

Durante la sesión, el alcalde expuso las impresiones que, desde la Casa de Galicia en la capital argentina trasladaron a A Coruña sobre el coronel Calaza.

El acuerdo municipal incluyó dar el nombre de José María Calaza, al Parque de Bomberos de A Coruña, en recuerdo de un ilustre coruñés nacido el 15 de octubre de 1852 y muerto el 28 de julio de 1913 en la ciudad de acogida, creador del Cuerpo de Bomberos de Buenos Aires y merecedor de las más altas distinciones por la dedicación de su vida al servicio de salvaguarda ciudadana.

En el mismo dictamen se anotó la colocación en el cuadro de honor del parque, la biografía del coronel José María Calaza “para que sirva de ejemplo a los componentes del Cuerpo Municipal de Bomberos de A Coruña”

Inicio

Todo se había iniciado el 13 de octubre de 1952 cuando, a través del gobernador civil se envían al alcalde, Alfonso Molina, unas notas biográficas de Calaza.

En la sesión plenaria del día 14 se acordó adherirse al homenaje que se le tributaría al ilustre coruñés con motivo del centenario de su nacimiento en A Coruña.

Aquella biografía se conserva en el Archivo Histórico Municipal, caja 7.066, con varios pliegos y un recorte del diario “Democracia” de Buenos Aires del 13/9/1952.

Hijo de Francisco Calaza, natural de San Bartolomé de Corbelle (Lugo) y Rosa Couso, de San Martín de Lage, no se conocen más datos de su vivencia en la ciudad que su nacimiento en la calle de La Torre y su bautizo en la iglesia de San Nicolás. A buen seguro que sería muy inquieto y que de la necesidad familiar, algo normal en aquella época, parte su idea de emigrar a América, llegando al puerto de Buenos Aires en 1868.

En sus inicios allí la vida tampoco le resulta fácil. Entra a trabajar en el comercio de Manuel Matías, de origen gallego, establecido en la calle Reconquista 169.

Origen

Cuentan las crónicas que cuando se dirigía a su trabajo, oyó los gritos de una mujer, envuelta en llamas, que salía de su casa y corría desesperada hacia la calle, a quien abrazó Calaza con su fornido cuerpo y logró sofocarlo aunque en medio de la confusión, le cuesta llevar unos golpes por parte del marido de la víctima.

Para el 2 de enero de 1870, ingresa en el Cuerpo de Vigilantes Bomberos, una pequeña unidad compuesta por treinta hombres, cuya actividad oficial da inicio en esa fecha y creado por Enrique O’Gorman, funcionaba en la calle Bolívar, entre Rivadavia y la Avenida de Mayo.

Un año más tarde asciende a cabo y recorre todo el cuadro de suboficiales y oficiales del cuerpo, hasta que el 16 de marzo de 1882 lo nombran, por decreto del Gobierno de la Nación, jefe del Cuerpo de Bomberos. Dos años después asciende a teniente-coronel de Guardias Nacionales y el 27 de julio de 1890, a coronel de la Nación, de la mano del ministro de Guerra, general Nicolás Lavalle, en su cumplimiento en defensa del Gobierno frente al movimiento revolucionario.

En el Cuerpo de Bomberos de Buenos Aires en ocasiones debía abandonar su guarnición para defender a las autoridades constituidas. Como en 1870, durante la primera guerra con la provincia de Entre Ríos y a solicitud del Gobierno nacional, cuando varios vigilantes bomberos, vestidos de paisanos fueron enviados para que embarcados, custodiasen las costas e impidiesen el desembarco de hombres y armas.

Intervenciones

En 1873, durante la segunda guerra, en mérito a los servicios prestados tres años antes, el Gobierno de Argentina le encomendó igual función a los soldados del Cuerpo de Bomberos.

A las órdenes del Comandante Ireneo Miguens, embarcando un piquete a bordo del vapor “Porteña” y en el marco de una de las operaciones de vigilancia, el barco fue detenido y apresados los bomberos, logrando salvarse el entonces sargento José María Calaza.

Este estaba en posesión de diversas medallas al mérito y condecoraciones. El 25 de mayo de 1910, durante el desfile con que se festejaba el centenario de la Independencia de la Nación, al hacer acto de presencia el Cuerpo de Bomberos, con el coronel José María Calaza en cabeza, el público que abarrotaba la Plaza de Mayo, lo saludó con una estruendosa ovación, la que se intensificó cuando detuvo su caballo para saludar en el palco oficial.

Condecorado

En ese preciso instante la Infanta doña Isabel brindó un especial saludo al aguerrido militar y durante una recepción ofrecida en la Embajada de España, la real dama prendió en su pecho la Gran Cruz de la Real Orden de Isabel la Católica, pronunciando estas palabras: “Condecoro al Coronel Don José María Calaza, ilustre hijo de España, que honra a su patria en esta otra patria tan cerca del corazón de todos los españoles”.

Además, cuenta con numerosos títulos honoríficos internacionales y es autor de obras importantes sobre incendios.

El cuerpo de Bomberos de Buenos Aires era el único del mundo que cumplía complejas tareas, de defensa e incendios, contaba con doscientos abnegados bomberos y una fuerza de quinientos hombres sobre armas para mantener el orden público, sin que el servicio se resintiese.

Honores

Calaza resultará herido en treinta y tres ocasiones y, cuando fallece, un profundo dolor corrió entre las gentes de la ciudad bonaerense.

Su cadáver fue trasladado hasta el salón de recepciones del Departamento de Policía, donde fue levantada la capilla ardiente, donde, por orden del poder ejecitivo, se le rindieron honores de general de División y una multitud de diez cuadras acompañó sus restos a pie, hasta el cementerio de la Recoleta.

La cureña que llevaba sus restos se hallaba cubierta de flores, que mujeres, hombres y niños arrojaban a su paso, rindiendo así su último homenaje a quien había salvado la vida a tantos ciudadanos, exponiendo la suya sin rubor alguno y la de sus “muchachos”, como solía llamar a los componentes del Cuerpo de Bomberos.

A Coruña, su ciudad natal. acordó, con fecha de 15 de diciembre de 1971, dar el nombre de Coronel Calaza, a la calle, que se venía conociendo como Luis Cadarso, que se iniciaba en la Avenida de Hércules y finaliza en Ángel Rebollo.

En el año 1992 la República Argentina, le dedica un sello de correos en el 140° aniversario de su nacimiento. Para conocer más de su vida se puede ver “Historia y Origen del Cuerpo Municipal de Bomberos A Coruña. 230 años de servicio a la ciudad”. l

Comentarios