viernes 27/11/20

El fenómeno de la ocupación irregular de edificios antiguos genera varios fuegos graves cada año

La estructura de madera que suelen tener estos inmuebles los convierte en pasto de las llamas  
Los bomberos, durante la extinción del martes
Los bomberos, durante la extinción del martes

El incendio que tuvo lugar el martes pasado y que calcinó un edificio okupado en el número 10 de la calle de San Luis, en Os Mallos, pone de relieve uno de los principales peligros asociados al fenómeno de la ocupación, ya que se producen varios anualmente. Cuando el fuego calcina un edificio abandonado se sabe, o se sospecha, que fue provocado por un descuido de los okupas que lo habitaban, normalmente al encender fuego para cocinar o calentarse. El de ayer es el segundo gran incendio asociado con la ocupación en lo que va de año, después de que se registrara uno el 26 de enero en un edificio de tres plantas de la calle de Monforte. 

Muchos de los inmuebles allanados, como el de la calle de San Luis, son antiguos y tienen una estructura de madera, lo que aumenta el peligro de desplome por culpa del fuego. Además, la instalación eléctrica suele ser defectuosa o ilegal. 

El caso más grave hasta la fecha tuvo lugar el 10 de septiembre de 2018, en el número 5 de la calle del Socorro, donde se declaró un incendio a las nueve de la noche. Hubo que evacuar a diez personas que vivían allí de forma irregular, pero algunos se resistieron a hacerlo porque tenían una plantación de marihuana que no querían abandonar.  

Además, en mayo de 2017 en la calle de Fuente Seca del Monte las llamas causaron en apenas veinte minutos el derrumbe de las cuatro plantas de un inmueble abandonado que iba a ser demolido. El 16 de octubre de 2018 los bomberos acudieron al número 5 de la calle de Francisco Vales Villamarín, en Os Castros, a un inmueble abandonado de cuatro plantas. La intervención estuvo a punto de devenir en tragedia cuando se desplomó el suelo. En septiembre del año pasado, ocurrió otro episodio en la calle de San Juan pero en febrero ya se había declarado otro en una casa okupada en Peruleiro.

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