miércoles 21/10/20

La búsqueda de la joven ourensana se trunca por la mala meteorología

No lo parecen, pero estas son las fotografías del temporal. Ni la alerta naranja decretada para ayer en la costa ni capítulos trágicos como el del Viernes Santo, cuando a eso de las seis de la mañana una ola se tragaba a A.C.D.

El arenal de Riazor, poco antes de que se cerraran los accesos | QUINTANA
El arenal de Riazor, poco antes de que se cerraran los accesos | QUINTANA

No lo parecen, pero estas son las fotografías del temporal. Ni la alerta naranja decretada para ayer en la costa ni capítulos trágicos como el del Viernes Santo, cuando a eso de las seis de la mañana una ola se tragaba a A.C.D., la joven ourensana de 22 años, son suficientes para que los ciudadanos sean conscientes del peligro que acarrea pisar Riazor y Orzán en los días de mal tiempo. Eran las once de la mañana y los dueños de mascotas se daban cita sobre el arenal. Otros se metían mar adentro y hasta se podía ver a practicantes de yoga en posición de loto.

Al mediodía, la Policía Local valló la bahía, pero aún así se contabilizaron no uno sino muchos saltándose las normas para acceder al perímetro costero. Afortunadamente, no pasó nada. Mientras, el dispostivo de búsqueda del cuerpo de Andrea se activó un día más, pero los efectivos apenas pudieron hacer nada. Salieron embarcaciones de Salvamar y en tierra, los agentes desde el Paseo otearon la zona con prismáticos. Por el aire, el helicóptero Helimer Galicia peinó un poco la ensenada hasta que las condiciones meteorológicas empeoraron. Conforme fue avanzando la jornada, el viento y la lluvia jugaron en contra y el quinto rastreo se suspendió a la una del mediodía ante la llegada de la borrasca.
Sucesos

Las fuertes rachas de viento provocaron varias salidas de los Bomberos a lo largo de la tarde. A las 15.45 horas, acudieron al restaurante Luchana, en la calle de Luchana porque uno de los brazos del toldo del local se partió. Lo recogieron y lo dejaron amarrado con bridas. A las 17.00 horas fueron a por una plancha suelta de una nave en la calle de la Ermita y media hora más tarde, en el número 242 de la ronda de Outeiro, se produjo la caída de cascotes de la cornisa y tuvieron que emplear la autoescala automática para retirarlos. Además, fueron a sujetar un canalón en el 228.

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