sábado 16/1/21

El botellón finalizará el año con más presencia de la Policía Local que nunca

La polémica obligó al Gobierno local a aumentar la vigilancia que encontró al principio del mandato

El consumo de alcohol es habitual en los jardines de Méndez Núñez | patricia g. fraga
El consumo de alcohol es habitual en los jardines de Méndez Núñez | patricia g. fraga

Cada cierto tiempo, el botellón de los jardines de Méndez Núñez vuelve a ponerse de actualidad. Normalmente, después de una noche especialmente movida de la que quedan testimonios en la basura acumulada que tienen que recoger los operarios de Cespa, que cuentan un dispositivo especial por ese motivo. La Policía Local cuenta con un dispositivo de ocio nocturno reforzado las noches de jueves y sábado, en las que se celebra tradicionalmente el botellón. Hasta diez agentes forman parte de este dispositivo los sábados y cinco los jueves, de manera que el botellón finalizará 2017 con más vigilancia que nunca por parte de la Policía Local.
Esta forma de ocio juvenil resulta un asunto espinoso para el Ayuntamiento, que ha intentado por todos los medios no criminalizarlo, a pesar de la fuerte presión que se ha encontrado tanto por los vecinos y usuarios de los jardines de Méndez Núñez como  por la oposición. Sin embargo, fuentes policiales afirman que la polémica surgida recientemente decidió a la concejala de Seguridad Ciudadana, Rocío Fraga, a aumentar el dispositivo de ocio nocturno para asegurarse de que el fenómeno se mantenga bajo control.
De esta manera, el número de agentes pasó de cuatro a cinco los jueves y de 8 a 10 los sábados. “A nosotros no nos envían para acabar con el botellón –comenta un agente– sino para controlarlo. Y está controlado. La cosa no va a más”. Hay que tener en cuenta que la presencia de la Policía Local en los jardines de Méndez Núñez no es permanente, porque el mismo dispositivo tiene que encargarse de la zona de ocio nocturno del Orzán. Sin embargo, pasan muy a menudo, aseguran las mismas fuentes, siguiendo rutas preestablecidas para desplazarse en furgones.  
Pero la vigilancia policial no impide los actos vandálicos asociados al botellón, ni el consumo descontrolado de alcohol por parte de menores, que resulta especialmente grave en individuos en desarrollo.
Controles de alcohol
Es por eso que el Gobierno local asegura que se muestra estricto en el consumo de alcohol por parte de menores aunque, como señaló Claudia Delso, la concejala de Juventud,  la ley de prevención es autonómica. De hecho, la Unidad Adscrita de la Policía Nacional, lo que se conoce como Policía Autonómica, actúa a menudo en los jardines de Méndez Núñez.
Por su parte, Delso señaló en octubre que, hasta entonces, la Policía Local había  sancionado a 48 menores por beber. “O número de menores sancionados cada ano non chega a cen”, señaló la concejala de Juventud. Pero esta cifra relativamente puede achacarse no al hecho de que pocos menores acudan al botellón a consumir ilegalmente bebidas alcohólicas, sino a que no se realizan más inspecciones.
Por ejemplo, fuentes de la Autonómica calculan que tramitan una media de 15 a 20 sanciones al mes pero admiten que el número de menores que beben es mucho mayor, y que solo la falta de medios (cuentan con un único coche patrulla) les impide actuar en un entorno que puede volverse peligroso por la gran cantidad de jóvenes ebrios a los que no les gusta la presencia policial. l

Las peleas llegan en ocasiones hasta la Jefatura Superior de la Policía Nacional

Otro de los problemas más habituales en el botellón son las peleas, que tienen lugar tanto en los jardines de Méndez Núñez como de madrugada en la avenida del Puerto. Es por ese motivo que representantes policiales del sindicato CEP solicitaron este año mas seguridad para el edificio de la Jefatura Superior, que se encuentra al otro lado de la avenida del Puerto, porque no resulta raro que las peleas lleguen hasta sus puertas. Cuando se libra una pelea, el perdedor escapa hasta la Jefatura Superior para buscar refugio de sus perseguidores.
Según el CEP, esta clase de incidente ha tenido lugar en más de una ocasión. El problema es que las restricciones de personal han obligado a reducir el número de agentes que montan guardia en el edificio a solo uno, y desde el CEP lo consideran insuficiente, sobre todo cuando se trata de enfrentarse a varios jóvenes excitados los que llegan hasta las puertas de la Jefatura y que pueden ir armados, con botellas o incluso cuchillos. Desde el CEP consideran que no piden demasiado porque bastaría con poner un compañero al vigilante de la puerta

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