domingo 20/9/20

Las alertas rojas por mal tiempo pasaron de seis en 2014 a solo una este invierno

A medida que avanza el invierno y aumenta la añoranza del sol, el frío parece más crudo. Pero en esta ocasión no se trata de imaginaciones: el delegado en Galicia de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), Francisco Infante, reconoció ayer que el invierno que acaba de finalizar se ha  caracterizado por la ausencia de temporales y muy frío y seco en general, con temperaturas y precipitaciones inferiores a las habituales.

Franscisco Infante, durante su presentación de ayer	susy suàrez
Franscisco Infante, durante su presentación de ayer susy suàrez

A medida que avanza el invierno y aumenta la añoranza del sol, el frío parece más crudo. Pero en esta ocasión no se trata de imaginaciones: el delegado en Galicia de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), Francisco Infante, reconoció ayer que el invierno que acaba de finalizar se ha  caracterizado por la ausencia de temporales y muy frío y seco en general, con temperaturas y precipitaciones inferiores a las habituales. La más baja, la del 29 de diciembre, donde la estación meteorológica de Alvedro registró -1,7 grados centígrados durante la noche. “Son temperaturas llamativas por registrarse en zonas cercanas a la costa, donde no son habituales”, explicó Infante. En el lado positivo, las alertas rojas cayeron en picado, pasando de 6 a 1.
“Es que el año pasado fue excepcional, porque lo más frecuente es que se declaren dos”, explican en Aemet. Durante el invierno del año pasado, los coruñeses tuvieron que soportar numerosos temporales provocados por ciclogénesis explosivas que estrellaron olas de ocho metros contra el Paseo Marítimo de la ciudad. Comparado con ello, “Hermann”, el único temporal de nivel de alerta roja que se dignó aparecer por las costas gallegas parece una insignificancia, aunque es verdad que el mal tiempo llegó a provocar algunos daños en la explanada de Las Esclavas.
Pero en cambio, hubo que soportar lluvias frecuentes.  Infante matizó que no llovió tanto como está previsto que llueve. “Lo nrormal es que lluevan cuarenta días en todo el invierno. En esta ocasión fueron seis más”, reconoció Infante. Pero, a pesar de lo que piensen todos aquellos que se pasaron la estación con los paragüas en la mano, lo cierto es que el pluviómetro determina que si llovió más días, la cantidad de agua que cayó fue ligeramente menor a la de otros años.

Febrero
Enero fue “ligeramente frío y húmedo” pero con temperaturas mejores que diciembre y lluvias concentradas los días 15 y 30, sobre todo el primero, con un frente muy activo asociado a una borrasca en el noroeste de Irlanda que dejó en doce horas 78 litros por metro cuadrado en Rois  pero fue febrero  el mes que “marcó todo el invierno”, muy seco y frío y no por las temperaturas mínimas
Destacaron las nevadas que, aunque no fueron generalizadas, en algunas zonas como Os Ancares se recogieron cantidades importantes de nieve. “Fueron tremendas”, reconoció Infante que sin embargo matizó que fueron muy localizadas, lo que explica por qué no solo no pudimos contemplar paisajes nevados en A Coruña, donde es muy raro, sino tampoco en Santiago, donde ya es más habitual descubrir algún tejado manchado de blanco.
Fue también en febrero cuando en el observatorio herculino se esperaron los valores normales en lo que se refiere a pluviosidad. Estuvo lloviendo 20 días de este mes y se recogieron 137 litros por metro cuadrado de  media, lo que no sería una cantidad relevante sino fuera porque ese mes, como ya se ha dicho, fue seco en la mayor parte de Galicia, más en diciembre, con cierta humedad en la zona del nordeste de Galicia, principalmente en la provincia de Lugo y también en la zona de la Costa da Morte.
Pero tampoco se puede decir el mal tiempo se cebara con Galicia. En el resto de España, el invierno fue igualmente frío, con una temperatura media inferior en 0,6 grados al valor normal, y también seco, con 150 litros por metro cuadrado de lluvia menos que lo habitual, aunque Infante señaló en el mapa lugares como la parte del alta de la cuenca del Ebro, donde se registraron las precipitaciones que provocaron las graves crecidas que ha sufrido la zona.

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