"El ruido es el cáncer de nuestro barrio", denuncian los vecinos del Orzán

Los vecinos del barrio coruñés del Orzán, que atraviesa su mítica calle de bares y copas, aseguran que no pueden dormir debido al "ensordecedor" ruido que causa cada noche el ocio nocturno, más notorio desde que se aliviaron las restricciones derivadas de la pandemia por la covid.


"El ruido es el cáncer de nuestro barrio", subraya el presidente de la Asociación Vecinos del Orzán, José Luis Méndez, que vive en esta zona de copas, una de las más concurridas de la ciudad de A Coruña.


Aunque siempre han sufrido este problema, su enfado ha aumentado en los últimos meses, tras los confinamientos, y han incrementado sus protestas porque "si algo lleva mal desde hace treinta años no quiere decir que tenga que seguir estando mal".


Ahora los vecinos lamentan que "desde que acabaron las restricciones el comportamiento de la gente ha empeorado" y han detectado dos problemas: uno en los locales y otro en la calle.


Por un lado, Méndez indica que algunos locales no cumplen los horarios de cierre; ponen la música a todo volumen y permiten a la gente salir a la calle con bebidas hasta las 4:00 horas de la madrugada.


No obstante, lo que más les preocupa es lo que sucede en las calles, donde detectan "un ruido tremendo" hasta las siete de la mañana, con peleas, fiestas, gritos y música, cinco noches a la semana.


"Tradicionalmente el ocio nocturno se disparaba los fines de semana, pero ahora el martes es el día del Erasmus; los miércoles salen estudiantes; los jueves todos los universitarios y los viernes y sábados los estudiantes y la gente que trabaja", cuenta José Luis Méndez.


Ante esta situación, los vecinos han protestado de múltiples formas y han pedido al Ayuntamiento que tome medidas, especialmente, refuerzo policial.

El presidente de la Asociación de Vecinos relata que "hay cientos de llamadas a la Policía Local" y el Ayuntamiento ha recibido "cientos de quejas por escrito", acompañadas de vídeos grabados por los vecinos desde sus ventanas.


Sin embargo, Méndez asegura que el Gobierno local no se ha puesto en contacto con ellos, no ha accedido a hacer una reunión y no da explicaciones de las medidas que toman para evitar estas situaciones.


"Es inaudito que ante cientos de quejas el Ayuntamiento no responda", critica el representante de los vecinos, que explica que el cuerpo policial municipal no tiene medios suficientes para enfrentar esta problemática.


Los sonómetros dispuestos por la administración local en el barrio, comenta Méndez, han llegado a marcar 96 decibelios a las 3:00 horas de la mañana, cuando la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica de A Coruña establece un máximo de 45 decibelios por la noche en las zonas residenciales.


Preguntada por esta cuestión esta mañana, la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, ha subrayado las medidas y presencia policial en la zona con el fin de garantizar la seguridad y atenuar los ruidos en la calle.


No es este el único punto conflictivo por el bullicio en el área de A Coruña, pues los vecinos de O Temple, en Cambre, condenan el aumento de ruido en esta zona de copas.


Fuentes del Ayuntamiento de Cambre explican a Efe que se trata de "una situación delicada", ya que desde la Administración local comprenden y respetan que los vecinos y vecinas tienen derecho al descanso, pero también entienden que los propietarios de los locales tienen derecho a seguir con su actividad económica, siempre y cuando cumplan con las normativas y exigencias.


Por ello, el Gobierno local, a través de la Policía Local, intensificó los controles en la zona, supervisando el cumplimiento en cuanto a horarios, normativas covid-19 y ordenanzas de ruidos.


Los agentes municipales se desplazan a esta zona de forma recurrente, realizando sendos controles de identificación y alcoholemias en Costa da Tapia los fines de semana.


En los últimos meses la Policía Local interpuso cuatro denuncias por incumplimientos de la Ley de Seguridad Ciudadana y tres por ruidos.


Así, los ciudadanos continúan buscando su descanso, en una complicada vuelta a la normalidad que envuelve fiestas, ruidos y alcohol.

"El ruido es el cáncer de nuestro barrio", denuncian los vecinos del Orzán

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