Un posible asesino de gatos preocupa a asociaciones y vecinos de Mesoiro y Feáns

La zona entre Mesoiro y Feáns, en alerta | Quintana

La población felina que vive en libertad en la unión entre Mesoiro y Feáns lo hace bajo amenaza. La aparición de un cadáver ensangrentado el pasado jueves, así como la desaparición de al menos otros ocho integrantes de la colonia, hicieron saltar las alarmas entre los miembros de la asociación Micos y los vecinos sobre la posible presencia de un asesino en serie, o al menos de humano con fines perversos.


Los hechos, que la agrupación de defensa animal hará llegar al Ayuntamiento a través de una denuncia en la concejalía de Medio Ambiente, tienen una base objetivable gracias a los trabajos previos realizados en el área, tal y como explica la presidenta de Micos, María José López Fernández: “Nosotros hacemos un control de colonias felinas y nos encargamos de esterilizar y registrar a los que vivían en la calle. Han ido desapareciendo por goteo, algo que no entendemos”.

 

La teoría de un sujeto que atropella a los animales a propósito cobra fuerza en la agrupación Micos

 


Podría aflorar una primera hipótesis sobre la suerte que con cierta asiduidad suelen correr los animales que vagan en zonas próximas a las carreteras, pero en el caso concreto de los animales que viven entre Mesoiro y Feáns se trata de un camino de una sola dirección, de circulación extremadamente lenta y que solamente pisan algunos vehículos para estacionar. “Es un sitio donde pueden vivir tranquilamente, porque no hay tráfico, pero desde hace un tiempo todos han ido desapareciendo. Algunos eran cariñosos y otros no, pero jamás volverían a entrar en una jaula o similar después de que los castrasen”, asegura María José López respecto a una hipotética adopción por parte de un vecino en busca de mascotas.

 


Una muerte extraña


Que algo extraño sucedía en la colonia era una idea que rondaba la cabeza tanto de los miembros de Micos como de algunos vecinos, que pese a no haber domesticado a los gatos sí estaban familiarizados con ellos. El cadáver aparecido el pasado jueves puede calificarse de circunstancias extremas, pues los últimos testigos observaron en el animal una conducta normal. “Ese gato estaba perfectamente la noche anterior. La punta de la oreja la tiene cortada, que es la marca de castración, pero tenía sangre y una hinchazón en la barriga”, describe la presidenta de Micos, que ayudó a enterrar el cuerpo bajo un árbol próximo, lo más parecido que tenía a un hogar.


Tanto desde los amigos de los animales como desde varios vecinos de la zona ha comenzado una campaña para recoger información y completar una denuncia lo más contundente posible en el Ayuntamiento. La última teoría pasaría por un sujeto que, con su vehículo y a propósito, atropellase a los gatos de la zona

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