Los inmuebles vacíos del centro coruñés se blindan ante los intentos de okupación

Operarios cierran con tablones todos los accesos del número nueve de la calle Cordonería para prevenir nuevos allanamientos | pedro puig

La okupación de inmuebles abandonados continúa siendo un problema relevante en la ciudad. No solo en la periferia, sino también en pleno centro, donde se encuentran muchos inmuebles ruinosos que son susceptibles de ser allanados y que resultan muy atractivos para los okupas precisamente por su situación. Ayer, la Policía Local volvió a actuar para expulsar a unos individuos que habían conseguido entrar en el número nueve de la calle de Cordonería, cerca de la plaza de Panaderas. Los intrusos habían entrado en la propiedad privada el martes pasado, según confirman fuentes municipales. Sin embargo, la rápida intervención de las autoridades impidió que tomaran posesión de la propiedad. En presencia de la Policía Local las llaves fueron entregadas al abogado que representaba al propietario.
 

Poco después, un equipo de obreros se dedicaba a poner planchas en todos los accesos del edificio, para prevenir una nueva intrusión. Se trata de una visión cada vez más común en las calles coruñesas donde, a pesar de que el sector de la construcción se ha reactivado, todavía quedan muchos inmuebles abandonados susceptibles de ser okupados. 
 

Sin ir más lejos, el 14 de julio, la Policía Local desalojó  unos okupas que habían allanado un edificio de un solo piso situado en la céntrica calle Alameda, en su confluencia con Los Cantones. Según fuentes policiales, la intervención relámpago pudo ser posible gracias a que la inmobiliaria propietaria del edificio alertó a las autoridades inmediatamente, de manera que los okupas no pudieron instalarse. Los agentes del 092 les convencieron para que se fueran después de identificarlos, puesto que no llegaron a ser detenidos. 
 

Son muchas las intervenciones policiales que se saldan asÍ. los agentes acceden a dejarlos marchar a condición de que no ofrezcan resistencia, y si no hay denuncia de por medio.
 

También en este caso, la empresa propietaria del inmueble decidió tomar precauciones y condenó las puertas y ventanas del pequeño y ruinoso inmueble. 
 

Recuento de okupas 

A estas alturas, algunos edificios han sido allanados en varias ocasiones, así que los propietarios aprenden la lección. Hoy en día cada vez es más común ver puertas y ventanas tapiadas. Durante el año pasado, las autoridades reunidas en la mesa de la okupación detectaron un mínimo de 52 casos de viviendas usurpadas, muchas de ellas viejos inmuebles que llevaban largo tiempo abandonados. “Cuando les expulsas de uno, se van a otro sitio”, comentan
 

El proceso, sin embargo, suele ser muy largo para el gusto de los propietarios. Solo cuando se constata que los okupas acaban de entrar en la vivienda es posible expulsarles inmediatamente. Es lo que ocurrió, por ejemplo, el un de  febrero de este año, cuando la Policía Local consiguió sacar a un par de sujetos de un piso vacío de la calle Barcelona.

Los inmuebles vacíos del centro coruñés se blindan ante los intentos de okupación

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