El Club del Mar da el primer paso para desvincularse de la piscina

El presidente Alberto Santalla se dirige a los socios | javier alborés

El Club del Mar dio ayer un primer paso democráticamente necesario para soltar el lastre en el que se ha convertido para sus cuentas el mantenimiento de la piscina interior climatizada. En una asamblea extraordinaria celebrada ayer en San Amaro, y a la que acudieron unos 200 abonados, la decisión mayoritaria fue dar inicio al proceso para resolver el contrato con el Ayuntamiento, según el cual la entidad gestiona la piscina municipal.
 

El pasado miércoles, una masa social semejante en número, acudió a las puertas de María Pita para exigirle al Gobierno local que se haga cargo de los aproximadamente 25.000 euros de déficit que supone cada mes un servicio que por otra parte es de propiedad pública. El acumulado estimado entre los años 2018 y 2021 es de 400.000 euros, lo que ahoga a la casi centenaria institución. Precisamente, desde el Club del Mar la directiva ha insistido en numerosas ocasiones en que la salud económica es muy buena, al menos en lo que a la actividad propia se refiere. La piscina supone una enorme hipoteca de la que ahora parece empezar a despegarse.
 

A las 11.30 horas dio inicio la reunión. En el primer punto del día se cuestionó a la familia del complejo sobre una subida en las cuotas mensuales que ayude a equilibrar las cuentas. Se trataba de una medida temporal, hasta el mes de febrero, cuando debe cerrarse el presupuesto. El resultado fue de 50 votos a favor y 88 en contra, lo que para el presidente deja un mensaje claro. “Los socios del Club del Mar no están dispuestos a asumir la deuda de su propio bolsillo”, subraya Alberto Santalla. No obstante, medio centenar de ellos mostraron su predisposición a salvar las cuentas coste de su propio sacrificio. 

 

Cierre de la piscina

El segundo y último punto del orden del día fue el referente al cierre de la deficitaria piscina. La votación final fue de 78 respuestas conformes con ello y 21 negativas, con cinco pronunciamientos en blanco. Sin embargo, y a pesar de lo que rezaba el punto, seguirá abierta con matices. “Lo que se aprobó es proceder a comunicarle al Ayuntamiento que dejamos de gestionar la piscina municipal; hemos dado el primer paso para que nos contesten a la solicitud de rescisión del contrato”, explica el presidente, Alberto Santalla. 
 

Y es que los que ha cambiado ligeramente el punto de vista es la buena voluntad mostrada entre semana por la alcaldesa Inés Rey, ya que habló de una compensación y un mayor volumen de trabajo para una piscina que actualmene cuenta con 69 abonados –el Club del Mar tiene 1.200–. "Esperamos que se pongan en contacto con nosotros lo antes posible", finaliza Santalla, que ha sido uno de los rostros visibles de las reivindicaciones de los últimos días.

El Club del Mar da el primer paso para desvincularse de la piscina

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