Las alternativas de aparcamiento para los vecinos de Os Mallos generan crispación

Varias personas caminan por la calle de Ramón Cabanillas | pedro puig

Los vecinos de Os Mallos no han tardado en reaccionar a la idea planteada por la alcaldesa, Inés Rey, sobre la alternativa ofrecida para la reducción de plazas de aparcamiento en el barrio. La peatonalización de la calle de Ramón Cabanillas conlleva la eliminación de casi cincuenta estacionamientos, pero según la regidora municipal, “siempre que se eliminan plazas de residentes, son reubicadas”.


Esto último, precisamente, es lo que ha despertado la tensión entre las diferentes plataformas vecinales del distrito, y es que la Junta de Gobierno local aprobó la pasada semana la construcción de un aparcamiento con 203 plazas cerca del parque de Adolfo Suárez y la residencia de Padre Rubinos, con la previsión de que sirva como solución ante la pérdida de la calle de Os Mallos.


“Es impensable. No entendemos por qué hay esta animadversión hacia el barrio y nos gustaría que nos explicasen por qué mienten. El concejal de Urbanismo dijo en el último pleno que las plazas se reubicarían en la avenida de Os Mallos y esto es imposible porque no hay sitio”, aseguran desde la plataforma Os Mallos Unidos. Esta opinión también la comparte el presidente de Distrito Mallos, José Salgado.

 

 

Transporte público


La plataforma veciñal Os Mallos, por su parte, insta a mejorar el transporte público para tratar de paliar el problema, además de contar con aparcamientos próximos al barrio. “Las ciudades peatonales son muy bonitas y, cuanto más espacio hay para caminar, los barrios ganan calidad de vida. No nos oponemos a las humanizaciones, pero esto tiene que acompañarse de un transporte público en condiciones, que es la alternativa real al vehículo privado, cosa que en A Coruña no se da. Esperemos que se revise el tema del funcionamiento del transporte urbano, que, al ser público, no debería ser un negocio”, comentan.


El día a día en Os Mallos, sin embargo, cuenta con otros asuntos que también perturban el bienestar de los vecinos. La “escasa” limpieza, los robos y el conflictivo punto crítico de la ronda de Outeiro, a la altura del número 137, generan malestar entre los residentes.


“Cada día está peor la cosa. Desde las viviendas del 137 tiran objetos por las ventanas y hay peleas constantemente. Todo esto se junta con los dos locutorios que rodean el edificio y provoca que la gente tenga miedo. Estos comercios abren hasta las tres de la madrugada y hay momentos en los que se reúnen veinte personas que arman escándalo y hacen sus necesidades en la salida del aparcamiento. Es raro el día que no haya que recoger excrementos de esta gente”, dice Salgado, que regenta el párking del barrio.


Os Mallos Unidos lo tiene claro: “Este problema existe desde hace un año y medio y nunca ha cesado. Cuando acude la Policía, los implicados en los escándalos se mueven a las calles de Diego Delicado o San Vicente, por lo que simplemente se oculta lo que ocurre de forma momentánea”. Además, desde la agrupación recalcan que “continúan los robos, las disputas y la limpieza brilla por su ausencia”.


La plataforma veciñal Os Mallos, por último, cree que la escasez de policía “es aprovechada por la delincuencia”. Resalta, también, la existencia de venta de droga en este punto del barrio. 

 

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