Sergio Dalma celebra con doble sesión sus más de treinta años en el escenario

El artista salió al escenario con la misma sonrisa que lo acompaña desde que estrenó “Esa chica es mía” en 1989 | pedro puig
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Tras el “intervalo” impuesto por la crisis sanitaria, Sergio Dalma volvió a la carretera con su “30 y... Tanto”, el tour que inició en 2019 para celebrar tres decenios sobre los escenarios y con el que, después de la alarma y las restricciones, convenció este sábado en A Coruña. Como él mismo aseguró en su anterior visita a la ciudad, la coruñesa “es una plaza que siempre responde” y, transcurridos treinta años y casi una veintena de discos, volvió a hacerlo en este 2021 especialmente complicado para el sector cultural, a la espera de una nueva normalidad que les permita aparcar el covid-19.

En esta ocasión, lo hizo con dos sesiones, en principio para que –aún con aforo reducido– pudieran asistir los espectadores que disponían de entrada desde antes de los aplazamientos, pero tras la última ampliación, se reactivó la venta para ver y escuchar en directo al de Sabadell.

Después de “meses de espera”, el mismo día en que sonó por primera vez su última canción “La Vida”, incluida en el álbum “Alegría”. El artista, que no dudó en dar las gracias a sus seguidores “por guardar vuestras entradas durante tanto tiempo”, saltó al escenario con energía renovada y adaptando el show a las indicaciones de las autoridades sanitarias para evitar nuevos casos de covid-19. El catalán, que meses antes se había comprometido con el público a hacer “lo que sea necesario para poder llevar a cabo los conciertos previstos hasta el momento”, cumplió su palabra y, con la sonrisa que siempre lo acompaña, salió al escenario del Palacio de la Ópera de A Coruña.



Éxitos


Con americana encarnada, como el vestido de su “Galilea”, y con zapatillas blancas, repasó con el público algunos de sus éxitos, incluidos “Esa chica es mía”, con el que se dio a conocer y que acaba de reinventar con una versión en acústico, o “Bailar pegados”, el tema que lo catapultó a la fama y al cuarto puesto en el Festival de la Canción de Eurovisión 1991.

Esta última está siempre entre las más solicitadas por quienes acuden a sus conciertos, “y eso que muchos no habían nacido cuando la interpreté por primera vez”, ironiza Dalma. Quizá ellos no pero sí sus madres o sus padres, aún veinteañeros en 1991.

El entorno del auditorio coruñés se convirtió en un ir y venir de seguidores del artista, tanto antes de las 18.00 como de las 21-00, porque, después de la espera, nadie se quería perder la voz rota de Sergio Dalma. 

Sergio Dalma celebra con doble sesión sus más de treinta años en el escenario