Los vecinos de Os Mallos denuncian seis casos actuales de ocupación de inmuebles en su zona

Agentes de la Policía Local atienden un altercado en Os Mallos el pasado fin de semana
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A lo largo del último año, muchos de los vecinos de Os Mallos han experimentado un malestar creciente por las molestias provocadas por varios casos de ocupación que han ido sucediéndose a lo largo del tiempo. Fue este malestar lo que ha provocado que se agruparan en torno a una plataforma, al margen de la asociación de vecinos, y que hayan acabado denunciando públicamente la situación de su barrio, en donde señalan cinco casos de ocupación, a lo que hay que añadir un caso de sin hogarismo.


En todo caso, la plataforma ha criticado al Ayuntamiento, porque consideran que ha desatendido las demandas vecinales. Aseguran que la sensación de inseguridad que, afirman, “está condicionando as nosas vidas” y denuncian un aumento en los índices de delincuencia que relacionando con la ocupación: peleas, robos, tanto en comercios como a viandantes, que también sufren atracos, así como a la venta de drogas. Vivimos en alerta permanente polo temor de ser vítimas dalgún delito e especialmente tememos ter que lamentar que suceda algún feito grave e irreversible que lamentar para que se nos faga caso”, aseguran en un comunicado.


Los primeros casos están relacionados con la expulsión, a finales de 2019, de jóvenes inmigrantes irregulares norteafricanos de un inmueble que habían ocupado en la calle de Doctor Fleming, en A Falperra. El desalojo fue pacífico, en parte porque los jóvenes ya habían localizado nuevos edificios susceptibles de ser ocupados. Los escogidos fueron dos inmuebles en la calle Noia, tanto en el número 23 como en el 63. Ambos llevaban abandonados años. El primero es una casa antigua, de solo dos pisos de alto, y el otro es un bloque de pisos de unos cincuenta años de antigüedad, que pertenece a una inmobiliaria. Ambos llevaban años vacíos pero el problema es que los jóvenes magrebíes, comenzaron a llevar a cabo hurtos e incluso allanamientos en viviendas.


Los siguientes casos tuvieron lugar tiempo después, siempre en inmuebles que llevaban tiempo desocupados. En el número 16 de Maríana Pineda, los okupas entraron a principios de mayo. En el número 14 de Diego Delicado lo hicieron a principios de mes. No era el primer bajo que se ocupaba irregularmente, puesto que meses atrás se había allanado repetidamente un inmueble en Francisco Catoira que tuvo que ser sellado por un procedimiento de urgencia, después de que se produjeran destrozos por parte de los jóvenes okupas, pero el de Diego Delicado está causando problemas actualmente, sobre todo después de que se registrara un episodio violento en el que el dueño de otro bajo de esa misma calle impidió por la fuerza otra ocupación.


“A policía tardou case unha hora en achegarse ao lugar dos feitos. O trapicheo e os berros ás tantas da mañá (saltando o toque de queda) son diarios”, aseguran. Otros lugares ocupados según los vecinos son e número 17 y 19 de la Sagrada Familia (muy cercana a Os Mallos) y el cruce de Marqués de Figueroa con Alfonso Molina donde unos sin techo se han instalado y ensucian las inmediaciones. “A situación é insostible e empeora día a día”, denuncian.

Los vecinos de Os Mallos denuncian seis casos actuales de ocupación de inmuebles en su zona