Los ambulantes del mercado de Monte Alto piden licencias antes del traslado

Monte Alto seguirá abierto por lo menos hasta octubre | pedro puig
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Los placeros de Monte Alto ven cada vez más cerca su traslado a su emplazamiento provisional de la plaza de Indalecio Prieto, aunque todavía no existe una fecha oficial. En la última reunión con los responsables municipales, celebrada hace una semana, se barajaba octubre o enero, como muy tarde. Pero a medida que pasa el tiempo se incrementa la incertidumbre para los afectados, sin que el Ayuntamiento consiga despejarla. Sobre todo, para los nueve placeros en calidad de ambulantes (es decir, que no tienen licencia y por tanto, su situación es precaria). Son casi la mitad de los comerciantes y a la mayoría los planos presentados en Infraestructuras. Creen que los nuevos puestos no se ajustarán a sus necesidades y piden un concurso antes del traslado para obtener las licencias.

El Ayuntamiento está dispuesto a convocarlo, pero después de que se haya construido el nuevo edificio del mercado. A los ambulantes esa solución les ofrece pocas garantías porque el Gobierno local no estaría obligado a permitirles el regreso a las nuevas instalaciones.


La fecha del traslado no está fijada, y se baraja cualquier periodo entre octubre y enero de 2022


Sin embargo, en María Pita aseguran estar dispuestos a contar con ellos, pero los propios ambulantes dudan de que puedan continuar tal y como está proyectado el nuevo mercado. Seguirá e modelo del de Elviña. Es decir, diáfano, sin paredes laterales, lo que impide a los placeros que no se dedican a la alimentación (ropa, por ejemplo) disponer su mercancía en baldas, al no haber separación física entre puesto y puesto. ““Yo no creo que vuelva” comentaba una de las placeras, resignada e indignada a la vez.




Localización inadecuada


Por otro lado, el emplazamiento de Indalecio Prieto no les gusta nada: es una plaza con forma de anfiteatro, demasiado lejos del viejo mercado como para atraer a su clientela. Pero fuentes municipales señales que existen muy pocas opciones donde instalar a tantos placeros. Además, la estructura provisional es una carpa lo que tampoco convence a muchos de los placeros.



El problema, aseguran, es cuando hace mal tiempo: la normativa europea obliga a cesar la actividad en las carpas cuando soplan vientos de 80 kilómetros por hora. Los ambulantes han echado un vistazo a las estadísticas y señalan que en los últimos tres años ha habido por lo menos seis ciclogénesis explosivas anuales en la ciudad. Pueden estar sin trabajar hasta treinta días. “Les preguntamos si nos iban a compensar, y el Ayuntamiento dijo que no”, se quejan. 

Los ambulantes del mercado de Monte Alto piden licencias antes del traslado