Algunos hombres buenos

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generosidad benéfica un edificio integrador

Eduardo Aceña debe ser lo más parecido a una buena persona que uno se pueda cruzar por las calles de A Coruña. Si hay alguien capaz de convencer al hombre más rico de España para un mecenazgo de 25 millones de euros es él.

Eduardo transmite paz al timón de un barco en el que cada noche se desata la tormenta. Intramuros, Padre Rubinos alberga la esencia de la crisis. Un drama tejido con las hebras de los desheredados de la fortuna. Quizá por eso, porque a él la suerte sí le hizo un guiño, Amancio Ortega ha querido devolver a la ciudad parte de lo que ésta le dio. Los pocos que de verdad lo conocen dicen que es también un buen hombre. ¿Quiín sabe si su destino hubiese sido otro si una bata de guatiné no se hubiera cruzado en su vida la calle de Noya?

Como dijo el poeta, nunca persiguió la gloria. Ni pasar a la memoria. Pero ya que su trayectoria se estudiará por los siglos en las escuelas de negocios, y en un tiempo en el que los mausoleos se erigen en el nombre de la opulencia y a la sombra de las miserias, Amancio Ortega ha elegido a Eduardo Aceña y lo que representa para comenzar a redactar su verdadero testamento.

Es un ejemplo altamente contagioso. A ver si no a cuento de qué asiste asombrada la ciudad al reconocimiento público del alcalde Losada en boca del alcalde Negreira. Sucedió ayer, ante la majestuosa maqueta del hospicio del futuro. Con las autoridades como testigos y la esposa del benefactor, Flora, portando en silencio la bandera de la generosidad familiar.

Y allá atrás, entre la penumbra, la junta directiva, sor Clara y su infantería de religiosas. Y los voluntarios. Y los benefactores anónimos.

Y más lejos, pero muy cerca, el cura Antonio Rubinos. Y aquel primer borracho que hace un siglo cayó derrotado en el albergue.

Algunos hombres buenos. Algunos hombres grandes.





Un inmueble abierto, luminoso y sostenible

La arquitecta del proyecto, Elsa Urquijo, explicó que la nueva sede de Padre Rubinos será muy integradora. \“La relación con el entorno es muy importante y, por eso, habrá muchos patios, zonas ajardinadas, terrazas...\”, aclaró. Además, la sostenibilidad marcará la construcción que incluirá paneles solares, energía fotovoltaica y geotérmica, y materiales ecológicos.

Dormitorios cálidos y con salida a los jardines

La residencia para mayores será diferente a todas las conocidas hasta ahora: la pretensión de los arquitectos es que cada habitación tenga \“una salida directa al jardín\” porque así sus usuarios \“la van a entender y vivir como si fuera su casa\”. La pieza del edificio destinada a este servicio ocupará 7.300 metros cuadrados y tendrá capacidad para 140 usuarios. El centro de día atenderá a 40 personas.

Los mayores, también en la escuela infantil

La futura escuela infantil tendrá capacidad para 100 usuarios y se pasará de las cuatro aulas actuales a siete. Sin embargo, quizá una de las principales ideas para este centro es la creación de \“zonas de juego unidas a la zona de los mayores para que funciones como espacios de interconexión\”. El objetivo es que los ancianos puedan seguir la evolución de los niños.

Residencia para las monjas y capilla común

También está previsto mejorar la situación de las diez religiosas que gestionan el albergue de transeúntes. En el cuerpo constructivo pegado a lo que será el espacio para atender a los indigentes, se ubicará dicha residencia y una capilla, de la que también podrán hacer uso los beneficiarios del servicio. Además, en el edificio de 1.200 metros cuadrados se integrará un salón de actos.

Algunos hombres buenos