Un dedo acusador que apunta mal

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Lo del espionaje del teléfono del presidente del Parlament, Roger Torrent, y otros destacados miembros del proceso independentista catalán apesta. Pero no a conjura del Estado, como pretenden hacer creer ellos. No es creíble que el CNI haya recurrido a una empresa israelí que ya se ha visto envuelta en otros escándalos para poder escudriñar en el teléfono de ese y otros políticos. Vamos, que tanta chapuza no es posible ni en esta España de Pepe Gotera y Otilio. Harían bien los secesionistas en buscar a los culpables en otra dirección; y vete tú a saber qué sorpresa se pueden llegar a llevar. FOTO: Roger Torrent | aec

Un dedo acusador que apunta mal