Antón Patiño lleva su "cartografía simbólica" al castillo de Pambre

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El reconocido pintor gallego de arte contemporáneo Antón Patiño ha inaugurado este sábado en el castillo de Pambre, en Palas de Rei (Lugo), su nueva exposición, "Cartografía simbólica", que se podrá contemplar hasta el próximo 30 de junio cumpliendo todas las medidas de seguridad.


La exposición, organizada por el Instituto de Estudos Ulloáns, realiza “una aproximación” a la trayectoria artística del artista y “da continuidad” a su anterior trabajo “Caosmos”, que acogió el Centro Gallego de Arte Contemporáneo de Galicia, y que se vio afectada por la pandemia.


En ella, figuran sus trabajos de vocación experimental de sus diferentes etapas artísticas, desde sus inicios hasta sus más recientes pinturas, que buscan la inmersión del espectador.


A Antón Patiño (Monforte, 1957), se le puede definir como artista polifacético, ya que su obra no se queda solo en la creación plástica, también ha publicado libros y es uno de los máximos exponentes del arte contemporáneo de Galicia.


Dentro de su trayectoria, ha sido una de las figuras representativas en la renovación del arte español en la década los ochenta como miembro fundador de Atlántica [1980] y a través de su inclusión en algunas de las muestras más significativas del arte español contemporáneo.

Ha expuesto individualmente en capitales de todo el mundo como París, Nueva York, Barcelona, Ámsterdam, Madrid, Estocolmo y Hamburgo.


Con este nuevo trabajo, Patiño realiza una aproximación al mundo actual y también de los muchos antagonismos que definen la condición humana. La exposición se encuentra “a caballo entre la abstracción y la figuración expresiva”, indica el autor, quien describe el cuadro “como un acontecimiento”.


“Para mí la pintura es una una exploración alrededor de las formas, los mensajes que se pueden establecer”, ha abundado Patiño, quien reivindica ese “diálogo” con la naturaleza donde el espectador pueda “participar corporalmente”.


En la exposición, se puede contemplar un gran trípitico que ocupa toda la pared de fondo, y varios dípticos, con laberintos, texturas donde se adentra en la “escritura de los árboles” y rostros esquemáticos.


Con ellos el pintor pretende “activar” la mente del espectador y "sumergirle" en ese mundo inmersivo. 

Antón Patiño lleva su "cartografía simbólica" al castillo de Pambre