La población vulnerable tendrá que esperar tres meses para empadronarse

La Cocina Económica, en una imagen de archivo | quintana
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No hace falta señalar que el año pasado supuso una prueba de fuego para las instituciones benéficas de la ciudad, que registraron un fuerte incremento de la demanda de ayuda. Para recibirla, el primer paso es estar empadronado. Sin estar inscrito, el demandante no puede optar a subsidios como la Risga o a la asistencia sanitaria. Pero las instituciones que permiten empadronarse a las personas en riesgo de exclusión social en ellas (Padre Rubinos y la Cocina Económica, principalmente) van a cambiar las condiciones: ya no será posible hacerlo inmediatamente, sino que habrá que esperar tres meses.


El motivo es un cierto abuso por parte de algunos solicitantes, que no viven en la ciudad, un requisito imprescindible. No es un fenómeno que se haya producido solo a raíz del coronavirus. Jorge Sampedro, director de Padre Rubinos, señaló que durante 2020 en el primer trimestre ya hubo mucho solicitante de protección internacional procedente sobre todo de Venezuela y Colombia, lo que considera un “factor bastante importante”. Ahora, “desde la red de recursos sociales se quiere evitar que las personas pueden llegar y el mismo día ingresar en el padrón, para que así hagan un buen uso de los servicios”.


Uso instrumental

Hay que tener en cuenta que la red social no garantiza a los individuos en una situación precaria un alojamiento, así que se desplazan, incumpliendo la función principal del padrón, que es la permanencia en la ciudad. “Queremos evitar que se haga un uso instrumental del padrón y de los recursos que se obtienen a través de él”, declaró Sampedro.


A veces, estas personas no tienen acceso al padrón en su localidad de origen y/o no tienen la documentación en regla. En A Coruña, por ejemplo, no hace falta tener la documentación en regla para empadronarse, lo que ayuda a explicar por qué durante el año pasado en Padre Rubinos el número de empadronados en esta institución creció un 25%, llegando a los 1.150.


Por su parte, Pablo López, trabajador social de la Cocina Económica, señala que el 53% de las nuevas personas atendidas el año pasado fueron inscritas en el padrón (302 personas o unidades familiares) pero que ”hay mucha picaresca”. Los trabajadores sociales llevaban detectando estos casos desde hacía tiempo y ya habían puesto en marcha por su propia cuenta los filtros que actualmente están consensuando con el Equipo de Inclusión social del Ayuntamiento.


Muy notable

Con un incremento, “muy notable” de los empadronamientos, los responsables de estas instituciones consideran que deben velar por que el sistema se use adecuadamente y la ayuda llegue a quien debe. Desde 2019 han detectado casos sospechosos en la Cocina Económica, solicitantes que ocultaban información. “No vamos a contribuir a ese tipo de dinámicas”, advierte López que, por otro lado, aclara que se examinará caso por caso.


Por ejemplo, una familia residente en esta ciudad y que acaba de ser desahuciada, no tendrá que esperar para empadronarse. O una persona que sufre una grave enfermedad que necesita tratamiento urgente. “Pero llega una persona a la ciudad, un desconocido, y ahí es donde se le dice que la vamos a dar de alta en la base de datos de la entidad”, advierte. Tras registrar su petición, y si en tres meses aparece en las pernoctas o en el comedor regularmente o a las citas con al asistente social, se podrá empadronar sin que haya mayor problema.

La población vulnerable tendrá que esperar tres meses para empadronarse