Un día de sol

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Hoy, la realidad me ha dejado de atenazar; es por eso que me cuesta estar enfadado con el mundo. Debe ser porque no tengo la constancia, la persistencia de la mediocridad y de la maldad que se obsesionan todo el día en ser noticia.
Los políticos han desfilado por las orillas del Ebro, en año electoral, cuando aún no han llegado las ayudas de la anterior riada. Lo mismo con las  víctimas del Alvia.
El ministro de Defensa no tiene nada que decir sobre la capitán Zaida Cantera, que ha sido víctima de acoso sexual en el Ejército. Ella, que es un miembro de su Ejército, pero el PP está a favor de la paridad. Hace día de sol y los días de sol tienden a despistar y mientras olemos la primavera somos más vulnerables o menos críticos; necesitamos dedicarnos a nosotros.
El ministro de Economía, De Guindos, el peor ministro de Economía según el Financial Times, abraza a Varoufakis porque se postula para un puesto en Europa, eso si el cura belga, Dijsselbloem, le deja.
Los políticos son gente rara, de abrazo fácil, de palabra floja y de pocos actos coherentes.

Un día de sol