Se acabaron los roces en las discotecas

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ir a la discoteca va a ser una maravilla. La pista, estilo chotis: habrá que bailar dentro de una cuadrícula; pero sin agarrar, claro. Las camareras por fin podrán deshacerse de los adoradores insistentes, benditas mamparas. Y los que vayan con el cuento de que se acercan a alguien para conocerle tendrán que hacerlo de verdad, al menos hasta encontrar un entorno en el que puedan descubrir qué hay debajo de la mascarilla. El remate final va a ser ese panorama de baile escolar de los años sesenta, con unos y otros manteniendo la distancia de seguridad y mirándose desde lejos sin atreverse a acercarse. Y lo a gusto que van a estar los que solo buscan un sitio donde pasar el rato con sus amigos...

Se acabaron los roces en las discotecas