¡Mi reino por una mesa…!

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o doy crédito a lo que he visto estos días en mi ciudad cuando recorrí muchas de su calles y plazas   en mis habituales paseos de mañana y tarde teniendo en cuenta mi edad. Quise ver como se iniciaba la fase 1 de la desescalada y lo que me encontré fue un auténtico caos y una gran irresponsabilidad por parte de muchos ciudadanos. Daba la impresión de que estábamos en otras épocas del año, en otros tiempos de bonanza, divertimento y placer, sin pararse a pensar que hay personas que siguen muriendo todos los días y que el coronavirus nos sigue venciendo y no nosotros a él. 
La gente, sí digo bien, la gente, demostró su auténtica irresponsabilidad cuando se pasó por el arco del triunfo las recomendaciones sanitarias que se nos hicieron para cuando nos enfrentásemos a nuestras primeras salidas y a poder mantener contactos con otras personas. Las mascarillas, los guantes, la distancia de seguridad, el juntar mesas, las celebraciones de botellones, las fiestas en pisos y ,sobre todo, no respetar  en grupos esa mínima distancia para evitar posibles contagios, son las pequeñas o grandes lindezas que nos han ofrecido estos irresponsables que ponen en peligro su salud , pero que  también están poniendo la nuestra. 
Parafraseando lo que en su día dijo un famoso monarca, parecía que la escapada de casa consistía en encontrar una mesa en una terraza en la que poderse sentar sin guardar las mínimas medidas de seguridad. Es el famoso reino particular de cada uno por una mesa de terraza y recuperar a los amigos confinados más de cincuenta días. La cerveza fresquita o el vino en su punto de temperatura, primaron más que las recomendaciones que se hicieron durante los últimos días a modo de preparación para cuando pudiéramos abandonar nuestros hogares con las mayores garantías. La irresponsabilidad volvió a apoderarse de muchas de esas gentes que siguen jugando al juego de la ruleta rusa con una pistola cargada de coronavirus. De seguir por estos derroteros, un poco frenados por la lluvia, lo que sí es cierto es que podíamos volver a la fase 0. Los irresponsables se lo están buscando por su propia mano. No todo vale por una mesa en una terraza…

¡Mi reino por una mesa…!