Sarria elimina las bajas en el censo

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Dicen que a la fuerza ahorcan, pero en Sarria ni ahorcan, ni fusilan, ni envenenan ni administran inyecciones letales... ni nada. Nadie se quiere morir en el municipio lucense. Lógico, pues a nadie le gusta acabar tirado en una esquina. Si la familia tiene un arcón congelador grande, podría permanecer unos días al frío, pero los deudos no estarían muy contentos de levantar la tapa para coger el taper con caldo ultracongelado y encontrarse al fallecido. Y todo es consecuencia de los fallos del proyecto de reforma del cementerio que ha obligado a paralizar las obras. Para morirse.

Sarria elimina las bajas en el censo