Una conversión con billete de ida y vuelta

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Es fácil imaginarse a la expresidenta del Parlament en su comparecencia ante el juez, mostrando un profundo arrepentimiento por aquello que unos dieron en llamar vía unilateral y que, en realidad, no era más que un intento de golpe de Estado desde las instituciones catalanes. La política, acató a la velocidad del rayo el 155, negó (se supone que más de tres veces) la viabilidad de la república catalana, dejó que se pagaran los 150.000 euros de la fianza impuesta y se fue para su casa. Su transformación fue tal que hay quien asegura que incluso se la escuchó silbar aquello de “banderita tú eres roja, banderita tú eres gualda...”. Y, ahora, tras mantener un medido silencio durante toda la campaña electoral, vuelve a salir a la palestra para de nuevo atacar al Estado y, por supuesto, asegurar que nadie logrará frenar la república. Es decir, que queda claro que el lobo se vistió de cordero por aquello de salir de la cárcel, pero, en realidad, una vez que se encontró protegida por la manada, a vuelto a su ser natural. FOTO: carme forcadell, dando palmas y feliz | aec

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