Un James Bond que no era ni Anacleto

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Bond, James Bond, tenía licencia para matar, pero también para enamorar, porque cuanta mujer con la que se cruzaba acababa en su brazos –cine heteropatriarcal–. William Allen Jordan no tenía licencia para matar, pero sí un piquito con el que camelaba a cuanta mujer con la que se cruzaba. Con tres de ellas incluso estuvo casado, pero no sucesivamente, sino al mismo tiempo. A todas les contaba el mismo cuento, que era un agente de la CIA en comisión de servicios en el MI5 británico. Le han descubierto el petate y está en la cárcel. A lo mejor cuando quede libre se asocia con Anacleto para seguir espiando.

Un James Bond que no era ni Anacleto