Ejemplo de sonido

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Christian Zacharias es el artista en residencia del Festival Mozart. Cuatro conciertos bien diferenciados harán de tarjeta de presentación y servirán al público coruñés para entender mejor su forma de hacer música: como pianista solo, en grupo de cámara y dirigiendo a la OSG. Variadas facetas profesionales de un músico polifacético en apenas una semana de festival.
El primero de estos conciertos fue el de piano solo. Un recital diseñado a la vieja escuela, resolviendo Zacharias con tres estilos: barroco español, clasicismo y romanticismo vieneses.
La “Sonata Kirkpatrik 27” de Domenico Scarlatti fue la primera obra interpretada. Zacharias mostró un gran conocimiento de esta breve pieza marcando bien los diferentes papeles sonoros de cada mano, con la excepción del pedal, que debería haber permanecido quieto, en su sitio. Precisando: en los pasajes de cruces de manos, la mano izquierda debería ceñirse a “cantar” es estilo melódico, no armónico (ver versiones de clavecín). Hay que ser conscientes de que la carga cultural interpretativa del pianismo del siglo XX ha dejado una huella profunda en los intérpretes que, de una forma u otra, han hecho incursiones en el estilo barroco.
Tras la “Rapsodia Op. 79/1” de Brahms –con alguna inseguridad en la mano izquierda– repitió la Sonata de Scarlatti. Decisión que no pudo responder más que a un afán puramente estético.
“Adagio KV 540” de Mozart y “Sonata XVI: 32” de Haydn completarían la primera parte. Dos obras densas, largas y llenas de buen hacer pianístico, aunque un poco escasas de gracia.
En Schubert sí que se explayaría Zacharias a sus anchas, siendo lo mejor con diferencia de todo su repertorio. “Seis momentos musicales D. 780” y el “Impromptu Op. 142.2” completaron su concierto que, en general, calificamos de sobresaliente.
La característica más destacada del recital fue el sorprendente y perfecto control del sonido en cuanto a calidad tímbrica y a estudio de planos sonoros. Ideas precisas y, sobre todo, una visión de la melodía desde un aspecto trascendente: como un todo completo de sentido en el que se entrelazan todas las demás estructuras de la partitura.

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