Llevarse bien con el vecino

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En relación con Marruecos la política del Gobierno de España está clara: apoya a Rabat en aquellos contenciosos en los que nuestro vecino tiene intereses. Es el caso de la disputa por el Sahara. España sigue a Francia en su intento de atenuar posibles sanciones de derivadas de la ocupación de facto por parte de Marruecos del territorio saharaui. Pese a las resoluciones de la ONU que emplazan a nuestros vecinos a celebrar una consulta acerca del futuro de aquella región que se disputa con el Frente Polisario España mantiene un perfil bajo en este conflicto. Y tras la visita oficial del presidente del Gobierno Pedro Sánchez las cosas no van cambiar. Es “realpolitik”.
Este año han llegado a España a través de la frontera con Marruecos más de 50.000 personas. En su mayoría subsaharianos pero también marroquíes. La cifra supone un récord en la estadística del flujo de emigrantes. Marruecos acepta cierto número de devoluciones. Pero ha reducido el número (de 25 al día han pasado a 10) y España no ha dicho nada. Tampoco ha preguntado por las razones (o la arbitrariedad) del cierre de la frontera con Melilla. A estos efectos España es la frontera de la Unión Europea y debe ser la Unión quien compense a Marruecos (como lo ha hecho con Turquía), para ayudar a frenar la emigración hacia el continente.
España no quiere tener problemas con el vecino del sur. No sólo es el asunto siempre latente del irredentismo respecto de Ceuta y Melilla, es que sin la colaboración de Marruecos el problema de la emigración nos podría llegar a desbordar creando elementos de tensión en la vida política española como ha sucedido en Italia dónde este asunto ha dado alas a fuerzas políticas de extrema derecha y populistas que tienen un discurso xenófobo y anti europeísta. Más allá de la política, llevarse bien con Marruecos ofrece ventajas en áreas de cooperación económica que van desde la pesca a la construcción pasando por la instalación de empresas españolas y sociedades mixtas en el sector del turismo, en agricultura, en alimentación y también en energía. La alianza política París-Rabat es una alianza de hierro, pero en orden al comercio, España lleva ventaja. Somos el primer cliente de Marruecos. Les exportamos el 35,6% del total de las ventas procedentes de Europa. Es un efecto frontera, beneficioso en este registro para ambos. Llevarse bien con los vecinos es rentable. Gibraltar es otra historia.

Llevarse bien con el vecino