Lo que el Gobierno nos debe

|

Ha llegado la hora de que el Gobierno del Estado pague lo que nos debe. Es de justicia. Sánchez lleva en el sillón de la Moncloa desde junio de 2018 y el balance para la ciudad no puede ser más desolador. No ha ejecutado ni uno solo de los proyectos que el ejecutivo de Rajoy había dejado en marcha, y, en muchos casos, ya presupuestados. Así que de nuevas iniciativas, que sería lo que correspondería a un buen gobierno, mejor ni hablamos. Porque no habría nada de que hablar.  El compromiso de Sánchez con la ciudad se puede resumir en dos palabras: cero patatero. Quedó patente en el único Presupuesto que llegó a elaborar, el presentado en enero de 2019: cero euros de inversión en la ciudad. Afortunadamente, aquel insulto a los coruñeses no fue aprobado.

“Sé que Pedro Sánchez me escucha”, presumió la hoy alcaldesa en la campaña de las municipales. Diez meses después de que tomase el bastón de mando, Rey ya ha aprendido la diferencia entre oír y escuchar. A Sánchez las justas peticiones de los coruñeses le entran por un oído y le salen por el otro, de modo que no llega ni a escucharlas. Y eso que en ese tiempo ha visitado varias veces la ciudad, al igual que lo hizo el ministro en cuya mesa se acumulan más peticiones de A Coruña, Ábalos. Uno y otro, Sánchez y Ábalos, se marcharon sin que Rey les lograse arrancar ningún compromiso. Como se le “escaparon”, lo lógico habría sido ir a Madrid a pulsar su timbre. Pero en diez meses no ha ido ni una sola vez. Para la alcaldesa, Ábalos está siempre en modo avión, o, mejor dicho, en modo Barajas. En todo ese tiempo, lo único que ha habido es el anuncio de una licitación, la de la remodelación de la estación del tren: lo hicieron Rey y Losada –delegado de Sánchez en Galicia— el 26 de junio. Estamos a 15 de marzo y aún no se ha licitado.

La estación intermodal es solo una de las diez obras que el Gobierno nos debe. Las otras son el Vial 18, la ampliación del Puente da Pasaxe, la pasarela de Pedralonga, la remodelación de Lavedra, la Cuarta Ronda, la mejora del tren A Coruña-Ferrol, la regeneración de la ría, la ampliación de la terminal de Alvedro y la conexión ferroviaria del puerto exterior. Pero no todo son obras. También son necesarias acciones, como iniciar los trámites para la condonación de la deuda de la Autoridad Portuaria, dotar económicamente la Ciudad de las TIC o la adopción de medidas para garantizar los 5.000 empleos en riesgo de las empresas electrointensivas en Galicia.

De todo se habló en el pleno del viernes, dedicado monográficamente a reclamar las deudas del Estado con A Coruña. Lamentamos que no tomase la iniciativa la alcaldesa, pues le va en el cargo y en el sueldo. Para ello tendría que haberlo convocado ella, pues así se lo había reclamado la corporación el 6 de febrero. Pero el tiempo iba pasando y no lo hacía, así que el PP se vio en la obligación de tomar la bandera que Rey se negaba a enarbolar: es por ello que fuimos nosotros los que solicitamos el pleno extraordinario. Y de él ha salido un mandato claro. Cuando corresponda –deseamos que sea lo antes posible–, la alcaldesa podrá ir a Madrid avalada por los 27 concejales de una corporación que tiene cinco colores pero, en este asunto concreto, una única voz. Su petición tendrá, pues, toda la fuerza de María Pita.

El momento es ahora. Se están gestando los nuevos Presupuestos Generales del Estado. Si hay alguna oportunidad de que estos compromisos se cumplan, es reclamando desde ya. Por las buenas sabemos que no será. Porque, por las buenas, Sánchez nos ha ignorado.

Lo que el Gobierno nos debe