CABREADOS, INDIGNADOS...

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Cabreados con el juego de palabras que cambia recorte por reajuste y por las mentiras almacenadas desde meses entre las declaraciones de nuestros gobernantes qué –¿recuerdan?– jamás iban a subir los impuestos, abaratar el despido; establecer el copago, reducir los presupuestos para la educación y la sanidad y que nunca, nunca jamás, aprobarían una amnistía para los defraudadores.

Ellos: Mariano, Montoro, Alberto, Cospedal… y un amplio etcétera.

Indignados con la mala nueva de que hay –detrás del eufemismo de reestructurar la universidad– reducción drástica de becas, aumento en el precio de las matrículas.

Cabreados con el titular de Hacienda, que pasó de aconsejar a los ricos cómo pagar menos a la Hacienda Pública a ofrecer una amnistía a los que nos robaron a todos los ciudadanos, mientras los técnicos apuntan que hay ochenta mil millones escondidos en los paraísos fiscales.

Cabreados con un tal Beteta, que, detrás de un zumo de naranja y al lado de un café, le pidió a los funcionarios que tomasen menos “cafélito” y más jornadas laborales.

Él, ellos, que todas las mañanas aparecen en las televisiones, forrándose a canapés, con motivo de un foro, una reunión o unas jornadas informativas (organizadas, pagadas, por grandes empresas, la banca etcétera) en lugar de estar currándoselo en sus despachos.

Indignados con el nuevo recorte a los beneficiados por la Ley de Ayuda a la Dependencia, que es la mitad de lo que el estado dedica a pagar las clases de Religión en escuelas y colegios.

Cabreados e indignados con la llegada a Madrid de técnicos de la Unión Europea para examinar las cuentas españolas mientras el presidente del Gobierno y sus comilitones repiten, una y mil veces, que somos los mejores y que no necesitamos ayuda, rescate, mientras crece la deuda, baja la bolsa y nos joden la vida.

Estamos cabreados, indignados, hartos.

No os creemos, señores gobernantes.

Y, tal vez por eso, sugieren que el Gobierno fiche a otro Goebbels, aquel nazi de la manipulación masiva, la mentira elevada a su máxima potencia. Esperan así contrarrestar a otros medios, por ejemplo TVE, que cuenta lo que pasa “pese a la mayoría absoluta” que tienen los “mentireiros”, como si la suma de los adeptos, adictos pudiera cambiar la realidad.

Estamos hartos, cabreados, indignados. No basta ya con resistir, sobrevivir y lo de vivir ni siquiera está claro, después de escuchar al Fondo Monetario Internacional.

CABREADOS, INDIGNADOS...