LA IMPORTANCIA DE LAS CASUALIDADES

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Desde luego, hace falta ser mal pensado para imaginarse que el escritor Vázquez Taín se aprovecha de su trabajo a tiempo completo como juez para promocionar su nueva carrera en el mundo de las letras.
Por ello, habrá que atribuir a una coincidencia que su primera incursión novelística se basara en el robo del Códice Calixtino, ese mismo que instruyó, el mismo que entregó en mano en la catedral compostelana con amplia presencia de medios.
Ahora, tras haber descubierto en él un filón, se pasa a una de las editoriales más poderosas del país y su segunda obra, primera para Planeta, narra un brutal crimen y la desaparición de una niña de trece años.
Por supuesto que también es casual que esa fuera la edad de Asunta cuando fue asesinada. Como es fruto del azar que el libro se presente dos días después del aniversario del crimen que, tercera coincidencia, instruyó él. De hecho, la fecha, lejos de favorecerle le perjudica, ya que tiene que pelearse por un hueco en las estanterías ya tomadas por otros autores de su misma editorial, como Ken Follet.
Habrá que esperar a ver qué casos caen en las manos del magistrado o cuáles son asignados a su juzgado para intentar adivinar el contenido de los otros dos volúmenes que ya tiene comprometidos con Planeta y que, seguro que solo por casualidad, es posible que guarden alguna relación con la realidad de su trabajo.
No se puede negar la agilidad demostrada por Vázquez Taín. Ni tan siquiera se puede cuestionar el conocimiento del submundo del narcotráfico que ha acumulado a lo largo de sus años de servicio en Vilagarcía. Tampoco se le puede acusar de ser desleal puesto que los nombres de los guardias civiles que aparecen en su libro son los mismos que investigaron en la realidad el caso Asunta y, antes de publicarlos, les pidió su autorización, algo que consiguió, al parecer, sin ningún problema.
Desde luego, el morbo está servido y mañana, cuando el volumen salga a la venta, a buen seguro que más de uno se acerca hasta una librería para saber si la casualidad ha sido de las grandes o si, por el contrario, el revuelo mediático no ha sido más que una artimaña para colocar ejemplares.
Sea como fuere, la realidad es que “Al infierno se llega deprisa” ha conseguido ya una nada desdeñable repercusión social. Con ello, es evidente que en su faceta como novelista Vázquez Taín ha triunfado. Solo resta ver el resultado de los casos que ha instruido cuando lleguen los juicios para ver si en su otra faceta, la de juez, también le acompaña el éxito. Algo que deseamos para que los malos terminen entre rejas.

LA IMPORTANCIA DE LAS CASUALIDADES