Ocupas, un problema social

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ste es un problema social de primera índole, pero también subyace uno de insumisión y de orden público, en que se aúnan la necesidad social por un lado y la delictiva por el otro, ambas disfrazadas por el método ocupa, el allanamiento u ocupación forzosa es un delito que está penado, pero que apenas se hace uso del mismo derecho, al tener siempre prioridad el de inocencia y eso es difícil en primera instancia demostrarlo, a los ocupantes de una vivienda de forma ilegal, que no tengan ningún documento que les acredite el motivo de su estancia en una vivienda, es suficiente que enseñen un recibo que esté en su poder de un servicio que hayan solicitado, por ejemplo el de una pizza es suficiente para alegar que residen en el lugar.
En Baleares, desde hace un año ó algo más, se puso en marcha un modelo para desalojar a los ocupas por medio del Fiscal Jefe y da excelentes resultados, tanto que no es preciso acudir a ningún juez que ordene el desalojo después de un tiempo que es preciso recorrer hasta llegar al final del proceso, para entonces, a buen seguro que los ocupas ya habrán destrozado la vivienda y desaparecido, para ocupar otra en cualquier lugar. Desde que entró en vigor esta orden, las fuerzas del orden pueden desalojar a los que sean denunciados ante la autoridad, es lo que se precisa.
Muchas de estas ocupaciones nada tienen que ver con la problemática social de llamar la atención de los organismos, prensa, televisión, radio y un sinfín de atenciones hacia dicha necesidad, esto debe tener un recorrido por parte de los Ayuntamientos, ver las necesidades de cada cual y actuar en consecuencia. Debido a que en muchas ocasiones se usa la ocupación con fines delictivos, ya sea en forma de extorsión económica, te dejo la vivienda a cambio de una cierta cantidad de dinero ó incluso con fines de hacer un invernadero para el cultivo de ciertas drogas.
Este es un problema que la sociedad española arrastra desde hace unos diez años y no se ha puesto remedio alguno, mientras sigue creciendo como una ola la ocupación temporal de muchas viviendas de vecinos que la tienen como inversión de segunda residencia y cuando acuden al lugar se encuentran con la sorpresa desagradable de que hay otros inquilinos dentro muy a su pesar, esto hay que erradicarlo de forma urgente, porque un día puede que haya un suceso del que nadie querrá ser el responsable, pero habrá que pensar que si no se pone remedio, todo puede ocurrir en un momento dado.
Aparte de la ocupación, ello tiene además otros costes económicos para el propietario, su arreglo y su devaluación en el patrimonio, no es fácil vender una vivienda ocupa. Los bancos tienen un gran problema con la cantidad de viviendas vacías que poseen y que pueden estar en el punto de mira de los ocupas, las entidades en muchos casos no se enteran de su ocupación hasta que alguien les avisa, pero incluso hasta que esto ocurra, puede pasar mucho tiempo y mientras de por medio aquellos han hecho un gran negocio y la banca no tanto. Poner coto a esta situación es calmar el ánimo de los propietarios de tener una casa sin problemas y su patrimonio garantizado. 

Ocupas, un problema social