Fernández Díaz, archivado y a salvo…

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Asistimos a los momentos más delicados en las relaciones entre el Estado español y Cataluña, con una deriva fundamentalista por ambas partes, que desembocará en un enfrentamiento catastrófico, dicen que choque de trenes, aunque la realidad será más oscura y con retorno a ninguna parte. El pueblo catalán ha sido vejado hasta el delirio por la derecha más centralista sucesora del régimen franquista que asume con entusiasmo el lema: “Una, grande y libre”. Esta derecha ha superado todas las barreras democráticas y soslayado la Constitución, para instalarse en argumentos nostálgicos de otros tiempos, equiparables a que aquel terrorismo que les sirvió de excusa para atrincherarse en Intxaurrondos pasados, con triples Aes y GALes como mortero de mezclar odios entre semejantes, aunque diferentes. 
Los protagonistas están listos y sus trincheras llenas de miserias personales, fuera de cualquier argumento asistido por la razón. Aunque resulte inaudito e impropio de un Estado de derecho en un país que se supone democrático, acabamos de asistir, con el rostro víctima de un pasmo, a un auto infame en el que se puede leer: “El Supremo archiva la querella contra el anterior ministro de Interior, Fernández Díaz, y Daniel de Alfonso”, antiguo director de la Oficina Antifraude de Cataluña. Fernándezgate pretenden llamarle, cuando en realidad se trata de un ataque del Gobierno central a la legalidad vigente, claro ejemplo de alta traición por parte del Ejecutivo en su deriva anticatalanista que tanto rédito en votos le supone en el resto de la piel de toro.
La denuncia había sido interpuesta por violación de secretos, prevaricación y malversación. En las grabaciones realizadas en el despacho del ministro, propio de Mortadelo y Filemón, se aprecian de forma palmaria actos de conspiración para fabricar expedientes falsos a políticos nacionalistas. La montaña rusa del despropósito se pone en marcha: el tribunal, desde lo alto, argumenta que no aprecia delito en lo que allí se escucha, incluso pone en duda la veracidad de las conversaciones y la posibilidad de que estuvieran manipuladas. En cambio, parece claro que existe una manipulación en lo referente a la tergiversación del derecho, acudiendo al amparo de un ministro amortizado por sus tropelías y un juez indigno, a quien el CGPJ reingresó en la carrera judicial, incorporándose a la Audiencia, con un “pelillos a la mar”, pasando de conspirador necesario a juez prescindible y sospechoso de parcialidad.
Un claro ejemplo de Estado de derecho en entredicho y contaminado en el peor escenario posible: el arrebato de las fuerzas mayoritarias catalanas en su hoja de ruta a ninguna parte, con parada y fonda en un referéndum que nunca se celebrará en las condiciones que prometieron a los catalanes. Carme Forcadell, presidenta del Parlamento Catalán, ejerciendo de parte de…,  acude a los juzgados del TSJC, rodeada de fieles, adeptos y una clá, que recuerda a aquellos socialistas con FG al frente, acompañando a Vera y Barrionuevo a la cárcel de Carabanchel. Son conocedores de la imposibilidad legal de ese plebiscito, engañan al pueblo en una huida hacia delante de la burguesía catalana, corrupta hasta la médula, con un Mas que por menos ya estaría en el talego. Supremo ¿error? del Supremo.

Fernández Díaz, archivado y a salvo…