Las grandes superficies hacen de A Coruña la capital gallega de los hurtos

01 julio 2017 A Coruña.- El inicio de las rebajas llena las tiendas, pero sin las apreturas de otros tiempos
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Con mucho, el delito más habitual en A Coruña es el hurto, igual que en cualquier otra ciudad. Sin embargo, los pequeños robos son mucho más comunes en los comercios herculinos: el año pasado fueron denunciados 3.591, según los datos del Ministerio de Interior. Es decir, casi diez al día. Son algo menos que en 2016 (-2%), pero aún así, mucho mayores que cualquier otra ciudad gallega y superan a Vigo (en segundo lugar) en un 15%. La razón de este fenómeno es la gran cantidad de grandes superficies que se concentran en la ciudad, según la opinión de  fuentes policiales. 
El presidente de la Federación Unión de Comercio Coruñesa (FUCC), Adolfo López, señaló que los robos al descuido se dan también en los pequeños comercios, aunque mucho menos: “Eso siempre ha ocurrido y a veces ni te enteras: dos artículos de esto y de lo otro, y solo te das cuenta cuando haces las cuentas al trimestre o al semestre y ves que te faltan”. 
Sin embargo, en los pequeños locales que regentan los comerciantes al por menor es más difícil escapar a las miradas del dueño, siempre atento a las idas y venidas de la gente. “El pequeño comercio, el de proximidad, no tiene esos problemas. El robo al descuido siempre ha sido sobre todo un problema para las franquicias y las grandes superficies”, admite López. Es más común en estos casos el robo con violencia o intimidación, en el que el delincuente amenaza al comerciante, a veces arma en mano. 
Bandas organizadas 
Por su parten, Iván Blanco, portavoz de la Federación de Trabajadores de Seguridad Privada (FTSP)-USO reconoce que los hurtos en las grandes superficies son algo común: “Sin embargo, cada vez tenemos más herramientas para hacer nuestro trabajo, y se está luchando contra ello”. La vigilancia privada son los que sorprenden en muchas ocasiones a los ladrones. La mayoría suelen pertenecer a bandas organizadas, procedentes de Europa del Este, según Blanco. 
Este tipo de hurto suele estar protagonizado por mujeres, quizá porque el uso del bolso les favorece para ocultar objetos robados. “Van en parejas, y a veces también les acompaña un hombre”, añade el portavoz sindical, que señala que actúan habitualmente en grandes superficies como las que jalonan Alfonso Molina, donde se registraron varias oleadas durante el año pasado. “Normalmente tienen cuidado de no llevarse nada valioso. Siempre por debajo de 400 euros, que es el mínimo legal para que se considere robo”, explica Blanco. Lo robado puede ser cualquier cosa: desde prendas a joyas, pasando por objetos electrónicos a perfumes. 
“No es cierto que todos sean del Este, también hay mucho ladrón autóctono”, aclaran fuentes de la Policía Nacional que añaden que los supermercados sufren mucho esta clase de hurtos:  “Hace poco, robaron en uno un jamón enorme. Lo llevaban debajo del abrigo y cuando ya estaban fuera, se les cayó”.  
Modus operandi 
Una de los trucos más recurrentes es el de forrar de papel de plata un bolso, para formar una jaula de Faraday, que impide que salte la alarma de la entrada. “O simplemente, cogen lo que quieren y echan a correr. A veces uno detrás de otro, para hacer de señuelo”, dice Blanco.
Desde la Policía Nacional señalan que, aún así, “se coge a muchos, todo el tiempo, pero se les suelta enseguida”. l

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