La solidaridad, el único remedio contra la precariedad que deja el Covid

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Desde el inicio de la pandemia del coronavirus, las muestras de solidaridad y apoyo entre vecinos y ciudadanos se han sucedido a lo largo de la geografía española, pero especialmente valorados son gestos como la paralización del cobro de alquileres tanto de viviendas como de locales comerciales.

Divina Sánchez tiene 86 años y es propietaria de un inmueble en A Coruña, en el que reside una pareja joven. Ambos han sufrido un ERTE en sus respectivas empresas y, aunque ellos no solicitaron nada a su casera, la propietaria les ha perdonado las cuotas de abril y mayo. “Non fixen ningunha valentía, era o que debían de facer todos, nestes tempos hai que axudar e eles teñen o piso moi coidado e son pagadores. Meréceno”, explica la dueña del piso.

Muchos inquilinos han visto cómo sus ingresos bajaban en las últimas semanas y, pese a ello, debían hacer frente a todo tipo de pagos. Los autónomos son los que se han llevado la peor parte en este tiempo, al no poder realizar su actividad o haber reducido su facturación habitual.

En el caso de Iria Queijeiro y Ángela Rodríguez, emprendedoras y fundadoras del centro de desarrollo infantil y atención temprana Crecer, el Covid-19 ha supuesto un stop al cien por cien en su trabajo.

“Hacemos una intervención individualizada con los usuarios, en la que en la mayor parte de los casos se necesita de un moldeamiento y/o asistencia física, entre otras muchas cosas que no han permitido adaptarlo a un medio virtual. Estaríamos dejando muchísimos aspectos de lado, así que la medida inmediata que nos vimos obligadas a tomar, a pesar de no estar obligadas al principio, fue cerrar nuestras puertas por completo”, apuntan.

Han hecho frente a esta situación “con un buen asesoramiento por parte de la gestoría, los pequeños ahorros y, sobre todo, con paciencia y positivismo”, y aseguran que una de las medidas que más les ha ayudado es que su casera les perdonase el alquiler.

“El alquiler es la parte más importante de nuestro gasto mensual y nuestra casera ha sido muy humana desde el principio, le agradecemos mucho su gesto”, comentan, y añaden que su facturación desde el 14 de marzo hasta hoy “es cero”.

Mañana, estas emprendedoras con sede en el Paseo de los Puentes retoman la actividad. Para ello han elaborado un protocolo “bastante estricto”, conscientes de la necesidad de ser responsables.

“Nos hemos estado formando y realizando reuniones varias de coordinación para ofrecer la máxima seguridad a todos los profesionales y usuarios de Crecer", dicen. La vuelta, en parte, se hace más liviana con ayudas como la de su casera.

La solidaridad, el único remedio contra la precariedad que deja el Covid