La comunidad de Novo Mesoiro que sufre vandalismo acogerá una parte del centro cívico

Las obras no finalizarán hasta finales de septiembre o principios de octubre | javier alborés
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A finales de septiembre o principios de octubre está previsto que se abran al público los bajos del número 15 de la calle de Ribeira Sacra, convertidos en parte del centro cívico de Novo Mesoiro. Se da la casualidad de que esta comunidad es una de las cuatro (junto con la 17, 19 y 21) que son conocidas por los problemas de convivencia que sufren, con algunos de los inquilinos de los pisos de protección oficial que resultan incívicos. Recientemente, el presidente de la comunidad, Javier Mañana, presentó varias denuncias en la comisaría de la Policía Nacional sobre daños en zonas comunes que iban desde timbres rotos a cañerías cortadas y en los garajes actividades ilegales, como talleres y daños a los vehículos.
El propio bajo en el que los operarios están trabajando fue en su momento víctima del vandalismo, que lo llenó de jerinquillas, pintadas y desperdicios. Ahora que están siendo reacondicionadas, desde la comunidad tienen interés en conocer los detalles del proyecto que, en todo caso, lleva mucho retraso: en febrero de 2016, en pleno conflicto comunitario, el concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, opinó que “unha extensión do centro cívico vai contribuír a encher de vida o edificio e normalizar a súa situación”. Sin embargo, no fue hasta julio cuando empezó a materializarse la inversión prometida de 240.000 euros.
En su momento (en 2015) se llevó a pleno y se aprobó un cambio de planeamiento, puesto que tienen usos comerciales y era necesario cambiar su función a la actual, de carácter sociocomunitario. Esos mismos cambios se tramitaron durante 2016. El Ayuntamiento barajaba entonces varias opciones para su rehabilitación que quería consensuar con la comunidad de vecinos, con la que aseguraban estar trabajando “estreitamente” pero reconocía que el proyecto no podría llevarse a cabo en 2016 porque a aquellas alturas no habían podido alcanzar un acuerdo para aprobar el presupuesto de ese año.
Cascotes
En febrero, el prolongado abandono había afectado a los bajos tanto que se produzco una caída de cascotes, por lo que fue necesario precintar parte de la calle para evitar un riesgo para los peatones. Esos daños en el muro, por cierto, son visibles a día de hoy. Menos visibles son los daños que existen en el interior, y que molestan a los vecinos, que se vieron obligados a instalar cámaras para protegerse que en algunos casos han captado imágenes de los vándalos. El presidente de al comunidad tiene verdaderos problemas para conseguir que la Policía Nacional actúe en una propiedad privada como esa, así que continúan con impunidad. “No todos los que viven en pisos de la Xunta o el Ayuntamiento causan molestias –matiza Mañana– solo son unos pocos”. Sin embargo, los vecinos denuncian constantes intimidaciones y otros problemas de convivencia.
Por otro lado, en la comunidad de Ribeira Sacara recibieron nuevos vecinos hace poco: el mes pasado, la Xunta entregó cinco pisos sociales en compra-venta. El proceso de entrega de las llaves se retrasó con respecto al sorteo debido al estado en el que habían quedado las viviendas tras haber sido habitadas por antiguos inquilinos, lo que obligó a realizar varias reparaciones. Las cinco propiedades que entregó el IGVS tienen unas superficie útil de entre 64 y 83 metros cuadrados y entre dos y cuatro dormitorios. Ahora queda por ver si se aclimatan a la vida en una comunidad que ha sido polémica desde que se inauguró. l

La comunidad de Novo Mesoiro que sufre vandalismo acogerá una parte del centro cívico