Experto concluye que Picasso gestó en A Coruña su revolución artística

|

Antón Castro, director del curso que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) está dedicando a la etapa coruñesa (1981-1985) de Pablo Picasso, ha afirmado que en esos años el pintor malagueño gestó parte de la revolución con la que asombraría al mundo del arte en 1907.
"Los primeros dibujos que Picasso realiza en A Coruña, recogidos en los dos cuadernos que están en el Museo Picasso de Barcelona, contienen el germen de la revolución (cubismo) que el artista operará en el año 1907", ha señalado este experto.
Castro ha destacado que "el reagrupamiento de sus primeros dibujos permite ver cómo esta evolución estaba escrita ya en su adolescencia".
En la jornada de clausura que la UIMP dedica a la etapa coruñesa de Picasso también ha intervenido el periodista Carlos G. Reigosa, que se ha referido a las relaciones entre el artista y el recientemente fallecido periodista Antonio D. Olano.
Precisamente Olano había sido contactado el pasado año para ser el ponente de la charla en la que narrase su relación con Pablo Picasso.
Tanto Reigosa como Castro dieron mucha importancia a las reuniones que, en la casa parisina de Picasso mantenían el propio Olano y otros destacados intelectuales coruñeses como Ramón María Tenreiro.
Reigosa ha destacado que la obra coruñesa de Picasso siempre está en sus casas y que "La niña de los pies descalzos" o el retrato de López Cristóbal son algunos ejemplos de lo que podían contemplar los intelectuales gallegos que le visitaban en París.
"Aunque lloviese a mares -decía Picasso a Olano- yo siempre me iba a pintar y a tomar apuntes a la Torre de Hércules".
A Coruña fue fundamental en la evolución del artista, según Antón Castro, que ha destacado que cuando llega a la ciudad, con 10 años recién cumplidos, ni se imagina que casi cuatro años después se va a marchar con los mimbres de artista y con formación emocional de adolescente además de con el reconocimiento de su genialidad tanto por su familia como de los intelectuales coruñeses.
Según Antón Castro, hay un hecho fundamental en esta evolución y ha destacado que cuando "el niño Pablo que llega a Coruña se matricula en el instituto aunque por sus travesuras pasa más tiempo en el "calabozo" que en las aulas".
"Al calabozo se lleva sus libros y los lápices y se pasa el tiempo del castigo interviniendo los libros de texto con sus dibujos", ha apuntado Castro.
En el segundo curso académico tan solo se examinó de una asignatura pero se matriculó en la Escuela de Bellas Artes que comparte edificio con el Instituto en la Plaza de Pontevedra.
Para Castro, resulta difícil, por librepensadora que fuese su familia, imaginar por qué su padre consiente que en 1984 el joven Pablo tan sólo se matricule en la Escuela de Bellas Artes.
Ha explicado que podría deberse a la admiración que su propio padre así como otros intelectuales y mecenas coruñeses como Pérez Costales, Isidoro Brocos o Pardo Reguera sentían por la obra de Picasso.
Castro ha recalcado que Picasso entendió en su etapa coruñesa que la vida también puede llevarse al arte y ha apuntado que esto puede contemplarse si se observan sus cuadros y álbumes.
"Son una clara descripción sociológica de la ciudad: paisajes costumbristas escenas urbanas galantes, retratos de familia, amigos, mendigos o modelos, autorretratos así como los dos periódicos que crea", ha indicado.
Además, ha remarcado que en los dibujos realizados en A Coruña también se muestra el rigor académico que posee Picasso.
"En su última etapa coruñesa Picasso desarrolla una férrea disciplina en su trabajo algo que, creo, es posible por la circunstancia de que tan sólo está matriculado en la Escuela de Bellas Artes", ha matizado Castro.
Ha afirmado que el cambio que produce su paso por A Coruña en la mentalidad del joven Picasso es posible por las propias características de la ciudad: con unos 42.000 habitantes aproximadamente la ciudad es abierta, multicultural, librepensadora y con gran desarrollo industrial.
"Es A Coruña en donde se forja el carácter abierto y librepensador del pintor y también en donde adquiere otras de sus características destacables como la fina ironía, el humor irreverente y la capacidad crítica, humanista y optimista. Todo esto, según los estudiosos, sería imposible de desarrollar en otras ciudades que no tuviesen también esas características en su ADN", ha zanjado.

Experto concluye que Picasso gestó en A Coruña su revolución artística