Reportaje | Las peculiares letras escarlata que tiene que soportar la Marea Atlántica

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Esta misma semana, el Ministerio de Fomento anunció el comienzo de las obras en la Comandancia de Obras, que hasta la semana pasada había acogido el Centro Social Okupado (CSO) A Insumisa. Pero mientras que en las viejas instalaciones militares el rastro de los okupas se va borrando día a día, las pintadas con las que los antisistema han cubierto las paredes del centro de la ciudad permanecen bien visibles, en el corto tramo que separa la sede de la Marea Atlántica del palacio Municipal de María Pita, como testimonio de uno de los momentos más polémicos de los ya tres años de mandato de Xulio Ferreiro. 
A casi un año vista de las elecciones municipales, todavía es pronto para saber hasta qué punto afectará a la base electoral de la Marea Atlántica las imágenes de policías (también locales) golpeando con sus porras a los manifestantes frente a la Comandancia de Obras, un suceso que obligó a comparecer públicamente a la concejala de Seguridad ciudadana, Rocío Fraga. No fue un sapo fácil de tragar para una antigua okupa, como no son fáciles de digerir las frases que tienen que leer cada día que se dirigen al Ayuntamiento. “Marea, fascistas”, “Marea desaloxa o mesmo que o PP”, o “Marea, PP, PSOE, a mesma merda é”. 
En las redes sociales 
Menos visibles que en las paredes, los comentarios en las redes sociales son casi igual de permanentes. E hirientes. Las opiniones se dividen entre aquellos que todavía apoyan a la Marea Atlántica. El Gobierno local insiste en que hizo todo lo posible por evitar el desalojo forzoso mediante una intensa negociación con los okupas, a los que invitaron a participar en el nuevo proyecto Naves de Metrosidero, un centro de actividades juveniles, que se abrirá después de las obras subvencionadas por Fomento con un millón de euros.
Por otro lado, el ataque a la sede de la Marea Atlántica la semana pasada también ha suscitado críticas dentro del movimiento okupa por considerarlo demasiado violento. En la noche del viernes, diez encapuchados destrozaron la verja y los cristales de la sede de la plaza del Humor y estuvieron a punto de colarse en el interior. A día de hoy, el bajo aún muestra las señales del intento de allanamiento, y sigue vacío. 
Pero, sobre todo, el desalojo y sus espectaculares imágenes han provocado el apoyo a los integrantes de A Insumisa por parte de los movimientos sociales alternativos, muchos de corte anarquista, feminista, ecológico o nacionalista, con los que la Marea Atlántica siempre se ha sentido identificada, puesto que muchos de sus integrantes proceden de esa clase de activismo político. 
Es posible que las pintadas perduren durante mucho tiempo más. Lo que se ha escrito en paredes de propiedades particulares depende de los dueños borrarlo. Pero sin importar cuánto tarden, se tardará aún más en borrar la letra escarlata con la que algunos han marcado a la Marea. En la novela de Nathanioel Hawthorne, la “A” que llevaba la protagonista significaba “adúltera”. En el caso de la Marea, la “A” es la inicial del movimiento anarquista.

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