Más de la mitad de los consumidores admite que no entiende el recibo de la luz

GRA419. MADRID, 12/05/2015.- El ministro de Industria, José Manuel Soria, interviene durante la sesión de control al Gobierno, esta tarde en el pleno del Senado. EFE/Kiko Huesca
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El 52,97% de los españoles cree que el recibo de la luz no se entiende y tres de cada cuatro dedican menos de cinco minutos a leer su factura, según una encuesta elaborada por el Instituto Sondea y publicado ayer por la patronal eléctrica Unesa.
De acuerdo a este estudio, confeccionado con información de más de 2.000 personas responsables de la decisión de contratación en su hogar, casi la mitad de los españoles “no están muy seguros” de conocer los conceptos que aparecen en la factura. A pesar de ello, el 64,49% de los encuestados no incluirían información adicional en el recibo, frente al 35,51% que sí lo harían, principalmente con detalles del consumo, claridad y comparativas de demanda.
En ese sentido, la patronal subrayó que “el contenido, modelo y diseño de las facturas eléctricas en España viene fijado por la normativa vigente”.
De acuerdo al estudio, el 75% de los españoles asegura que dedica menos de cinco minutos a leer el recibo. De hecho, un 18,5% de los encuestados presta atención a su factura durante menos de un minuto.
El mes pasado, el presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, realizó un tirón de orejas a las eléctricas al asegurar que el recibo de la luz “no hay quien lo entienda”, y dijo que en él se pagan cosas que no deberían estar incluidas.
Por ello, el presidente abogó por una mayor transparencia.
Marín Quemada explicó que los consumidores tienen que tener la posibilidad de ejercer “sus acciones”, pero que no pueden hacerlo en el recibo eléctrico, entre otras cosas, porque “no hay quien lo entienda”, y así es muy difícil tomar cualquier tipo de acción.  Apuntó que el recibo de la luz “no es demasiado transparente”, ya que en él, aunque no lo ponga, se pagan muchas cosas que no deberían de estar donde están, de la misma manera que los “desajustes” de la política agraria no están en los recibos que paga el sector.
Según Marín Quemada, la política energética debería estar “donde tiene que estar”, con sus éxitos de ahorro y sus fracasos de mayores costes, porque, si no, a las empresas y a los consumidores les ponen en una situación tremendamente complicada.
Como ejemplo, explicó que el consumidor no entenderá por qué tiene que seguir pagando la parada de la central nuclear de Lemoniz o la instalación de un huerto solar en Argamasilla de Alba. “Esto es una realidad”, dijo Marín Quesada, y le parece lógico que el consumidor se pueda preguntar por qué tiene que pagar el huerto solar de Argamasilla cuando paga el recibo de la luz, “pues lo está pagando”.
Mencionó la diferencia de mercados energéticos que hay en el seno de la UE y dijo que son un “magnifico ejemplo” de política de resistencia de los países, y que los ministros son muy europeístas en Bruselas, pero que dejan de serlo al volver a su país.
El recibo medio de la luz subió casi el 2% en abril. El alza se suma a la del 0,5% en marzo y la del 3% en enero, según las estimaciones del simulador de la factura eléctrica de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
El Ministerio de Industria decidió congelar en enero los peajes de acceso, la parte que controla de la factura, de modo que las variaciones registradas en lo que va de año responden a la evolución del mercado mayorista de la electricidad.
Esta parte del recibo está sujeta a los vaivenes del mercado horario desde el mes de abril del año pasado.

Más de la mitad de los consumidores admite que no entiende el recibo de la luz