Las parejas buscan alternativas para celebrar sus bodas tras el confinamiento

Disposición para una ceremonia en el pazo de Vilaboa, en Culleredo
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Con la paralización de toda la actividad hostelera debido a la pandemia, las parejas con planes de boda buscan alternativas y hacen números para celebrar su gran día cuando el confinamiento termine.

Jacobo y Bianca son dos jóvenes de Cambre que iban a contraer matrimonio el 25 de abril en el pazo de Vilaboa (Culleredo). “Poco antes de decretarse el estado de alarma contactamos con el pazo, pero aún no tenían indicaciones a seguir. En cuanto fue oficial ya nos llamaron para cambiar la fecha, con las mismas condiciones que habíamos contratado. La hemos fijado para el 24 de octubre, que saldría más caro por ser aún temporada alta, pero nos han mantenido todo igual”, apunta Jacobo.

Con los proveedores no han tenido “ningún problema”, apunta el cambrés, “ya que el pazo de Vilaboa se encargó de avisar a los suyos y los nuestros comprendieron perfectamente la situación, porque todos estamos en el mismo barco”. “Lo único que nos afecta un poco es la luna de miel, ya que íbamos a ir a Tailandia y las tarifas suben bastante, unos mil euros por persona. Además, tampoco sabemos si se abrirán los vuelos internacionales. Nuestra agencia, Tonsai, se está moviendo muchísimo para ayudarnos”, dice.

En el mismo caso están Eliseo y Lisi, vecinos de Fonteculler (Culleredo), que marcaron el 2 de mayo de 2020 como uno de los días más importantes de su vida. Su fiesta se ha movido a la noche de San Juan, el 23 de junio, aunque están a la expectativa por si todavía han de retrasarla más. “No hemos tenido ningún gasto a mayores ni problemas de ningún tipo, hemos podido cuadrar todo. Lo peor es que hay quien tiene miedo a venir a estos eventos con tanta gente”, comenta Lisi.

Movimiento de fechas

Pablo Evia es el gerente del pazo de Vilaboa, donde ya se han pospuesto once casamientos. “A día de hoy son seis las bodas que han entrado dentro de las restricciones derivadas del estado de alarma, que parece que se alargará más allá del 26 de abril. Por eso hay parejas con fechas contratadas en mayo y junio que ya han fijado sus bodas en el segundo semestre”, indica Evia, que ve “fundamental” el apoyo de los invitados a los novios.

“Les respaldan y les animan a continuar con la boda aunque tengan que modificar aspectos como el horario, el cambio de un sábado a viernes o domingo o la iglesia, por ejemplo”, señala el gerente de Vilaboa.

Desde Bokêh Fotografía, Fran Martínez señala que están “a expensas de lo que pase”. Por su parte ya han perdido una boda el 2 de mayo en Santiago y tienen otras dos en junio, pero no saben qué pasará con ellas. Queda armarse de paciencia y confiar.

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